Perú
(viaje realizado en 2009)
Lima: primeras impresiones de una ciudad de contrastes
Estos relatos no son más que fragmentos de un viaje compartido, de a cuatro, “subiendo, siempre subiendo”, en los andares por Perú. Son momentos, encuentros, frases, la poesía constante de un camino fascinante.
18 de agosto
Partimos desde La Plata con la esperanza de cumplir un sueño: llegar a Machu Picchu.
Ya en el aeropuerto comenzamos a sentir el pulso de Lima. La primera mirada nos mostró una ciudad de arquitectura pobre, desarticulada, como si le faltara identidad. Solo los colores fuertes y variados intentaban darle carácter.
El vuelo de LAN fue puntual y sereno. El Hotel Santa Cruz nos envió a buscar y allí nos recibieron con buena atención. (Los comentarios sobre hoteles y sabores quedarán para otro apartado).
Por la mañana emprendimos la primera caminata: había que confirmar el vuelo Lima–Cusco en TACA, rumbo al óvalo Gutiérrez.
Ángel cumplió su promesa: dijo que iba a Perú para comprar los libros que le faltaban de Bryce Echenique, y así lo hizo. Entramos en una librería y salió con todos bajo el brazo. Desde entonces, su viaje era acompañarme.
El hotel estaba en Miraflores. Desde allí tomamos un bus público, viejo y pequeño, donde el chofer hacía malabares por las calles y el cobrador invitaba a subir con voz clara en cada parada. ÚNICO.
Recorrimos barrios y distritos que mostraban las diferencias sociales de los limeños. El transporte era una batalla: taxis, combis y micros peleaban la delantera en un juego agresivo de poderes.
La Plaza Mayor y el centro histórico
Así llegamos al centro, nuestro destino, y caminamos hacia la Plaza de Armas o Plaza Mayor, por una calle donde un sinfín de imprentas ofrecía imprimir lo que uno quisiera (pasaportes, títulos, tarjetas, etc.). La plaza estaba rodeada por edificios históricos y, aquí sí, “a sacarse el sombrero”: balcones espectaculares, puertas impresionantes, galerías muy bien cuidadas, todo conservado y limpio.
Los colores se mezclaban intentando dar alegría a los barrios.
La Plaza Mayor es el sitio fundacional de la ciudad, capital del Perú, y el principal espacio público. Ubicada en el centro histórico de Lima, a su alrededor se encuentran el Palacio de Gobierno, el Club de la Unión y otros edificios emblemáticos. La plaza está circundada por el Jirón Junín, el Jirón de la Unión, el Jirón Aliaga y el Jirón Carabaya. (Referencia: Wikipedia).
Caminamos hacia el río por una calle peatonal, junto al Palacio de Gobierno, y nos encontramos con la Estación de Desamparados. A la derecha, un bar antiquísimo: El Cordano. Allí las fotos fueron compañeras de los mejores sándwiches de jamón natural casero y, por fin, pan. Nuestro almuerzo anterior había tenido muy buena papa amarilla, pero nada de pan.
Disfrutamos del centro histórico de Lima hasta que el cuerpo aguantó, o un poco más. El frío, la llovizna y las pocas horas de sueño nos hicieron subir a un taxi, previo regateo de precios. Imposible aceptar el valor inicial: al turista siempre le piden más. Los taxis no tienen reloj ni cuenta kilómetros, tampoco paradas fijas; se ofrecen continuamente en las calles al mejor postor.
Por la noche salimos del hotel caminando por calles protegidas por guardias y llegamos al óvalo Gutiérrez. Allí encontramos un restaurante italiano, Dánica, donde disfrutamos de la cena. Regresamos al Hotel Santa Cruz para caer rendidos sobre las camas.
Día 19 – Lima y el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia
Luego del desayuno partimos en taxi hacia Pueblo Libre. Recorrimos varios barrios de Lima y bajamos en una hermosa plaza, pequeña y florida, para ingresar al Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.
Es un lugar ideal para descubrir los antepasados históricos del país. Conviene hacer el recorrido con un guía del propio museo, ya que lo presentan de manera muy didáctica y muestran las diferentes culturas que existieron en el Perú antiguo, así como su historia en general. En la página oficial se encuentra lo básico: Museo Nacional.
Del museo tomo lo que escribió Marcos Matos sobre Perú:
No es tu país
Porque conozcas los senderos,
Ni por el idioma común
Ni por los nombres
De los muertos.
Es tu país
Porque si tuvieras que hacerlo
Lo elegirías de nuevo
Para construir aquí
Todos tus sueños.
20 de agosto – Cusco
Por fin en Cusco: esto es lo que esperábamos, y aún mucho más.
“Tarde o temprano empezarás a preguntarte qué hay detrás de esas montañas sagradas, de dónde viene el sonido de las quenas, quién viste a diario los trajes de colores, quién mira las estrellas, quién te espera tejiendo, quién siembra esas papas de colores que los artesanos convierten en collares, quién te lleva al paraíso, de dónde viene la leyenda. Camina, sube, no te quedes con las ganas.”
(María Luisa del Río, en Cusco Bizarro)
El vuelo de TACA fue muy bueno, confortable y puntual. Llegamos al aeropuerto con un recibimiento de música típica del lugar. El taxi nos llevó hasta la Pensión Alemana, enclavada en el barrio San Blas. Todo comenzó a maravillarnos: las callecitas angostas y empedradas desde tiempos incas, y el taxi zigzagueando, embistiendo, subiendo, dando marcha atrás hasta llegar a la puerta del hotel.
Nos recibieron con buena acogida, mate de coca, explicaciones, y el soroche empezando a “pegar”.
Salimos a caminar, bajamos por el empedrado y, cuando los autos se acercaban peligrosamente, subíamos a vereditas muy angostas que nos obligaban a caminar en fila india. Desembocamos en una plaza que nos dio un respiro. Allí, la imagen de una joven lugareña con su vestimenta típica, su niño dormido en la espalda y calabazas labradas para vender, nos atrapó.
Seguimos camino hacia la Plaza de Armas. Cada lugar, cada edificio, nos conmovió. CUSCO ES ÚNICO. A la plaza también se la llama Plaza del Guerrero y se dice que fue ideada por Manco Cápac, fundador del Imperio Inca. Enfrente se encuentra el palacio de Pachacútec, y se alza la imponente catedral junto a las iglesias del Sagrado Corazón y de la Compañía (no pudimos visitar todas). Almorzamos muy cerca de la Plaza Mayor un menú turístico muy bueno.
Ángel regresó al hotel para sobrellevar su soroche.
Seguimos caminando y llegamos al mercado, donde la variedad de productos y colores ofrecía todo lo imaginable. En la zona de jugos probamos una mezcla de guayaba y naranja, exquisita. Alicia y Adrián se hicieron amigos de Celia, dueña de un puesto de frutas frescas y secas.
Regresamos dejando una parte de nuestra alma en las calles de esta bella y mágica ciudad.
21 de agosto:
Viajando hacia el soñado Machu Picchu
21 de agosto – Viajando hacia el soñado Machu Picchu
Muy temprano partimos desde la estación Poroy hacia Aguas Calientes, taxi mediante. Llegamos entusiasmados e intrigados para realizar el tan renombrado viaje en tren, el único medio de transporte hacia ese destino. Habíamos sacado los pasajes por Internet, con asientos designados. Subimos, partimos en horario y comenzamos a recorrer un camino que fue cambiando según atravesáramos el Valle Sagrado, nos acercáramos al río Urubamba o penetráramos por un túnel de montaña. El tren hizo una única parada: Ollantaytambo.
Llegamos al pueblo de Aguas Calientes luego de 4 horas de recorrido, con gran cantidad de fotos sacadas, charlas y comentarios sobre las costumbres, los árboles y las orquídeas que veíamos. Un pueblo de paso, pequeño, donde nos esperaban para llevarnos caminando, luego de cruzar un puente, a La Pequeña Casita. Nos instalamos y salimos a caminar; trepamos hasta las termas y descansamos dentro de los piletones de aguas termales. El marco que las circunda no alcanza para disimular la carencia de infraestructura.
Regresamos para almorzar. La competencia es feroz en la zona: nunca podremos saber si lo que elegimos es lo más cercano a lo bueno; todos ofrecen algo que es lo mejor y lo más económico, pero adentro las dudas y la realidad demuestran lo contrario. Eso sí, la comida es buena en cualquier lugar.
Compramos las entradas para el ingreso al Machu Picchu — 124 soles (42 dólares, solo se puede pagar en soles) — y los pasajes del micro que lleva hasta el santuario, 14 dólares ida y vuelta. Seguimos andando, buscamos un café y solo encontramos lugares de paso mal atendidos. Luego de la cena nos fuimos a dormir: queríamos estar muy temprano en el Machu Picchu. Los micros salían al lado del hotel, eso nos favorecía.
22 de agosto
Macchu Picchu
“Ya estamos pisando esta tierra,
Ya estamos pisando esta tierra reluciente”.
Eduardo Galeano
Al bajar de las ruinas, de regreso en Aguas Calientes, comimos unos sándwiches e hicimos tiempo en el hotel mientras aflojábamos tantas emociones y andares. Subimos al tren pensando en una siesta, pero en realidad fue una fiesta: bailes y desfile de modas animaron el regreso. Llegamos a Ollantaytambo, donde el taxi nos esperaba para trasladarnos a Cusco. Un largo camino, cena y a la cama. Al otro día nos esperaba el Valle Sagrado.
Temprano, subimos el micro nº 8, por 20 minutos recorrimos un camino sinuoso, llegamos al pie del Macchu Picchu y allí contratamos a Ruth, nuestra guía, que fue por casi tres horas la que debió seguir nuestro ritmo y responder a preguntas continuas, complementamos el magnífico recorrido con fotografías, al mediodía tomamos un respiro y continuamos, ya solos buscando lugares que no habíamos visitado. Una experiencia maravillosa.
Quien pisó el Macchu Picchu
Ya no será el mismo
Quien camina
sobre esos asombrosos escenarios,
sobre esas piedras…..
sentirá una energía penetrante
Que invadirá su espíritu
La magia lo atrapa
No sabe cuando llorará
Ni cuando reirá
La emoción se va entrelazando
A cada paso
Suspira como si,
el primer gran amor de su vida
se vislumbrara
Sabe que algo sucede
Que algo lo invade
Que algo es diferente
La paz está a su lado
La respiración se sosiega,
aunque haga el esfuerzo de un paso más.
Se serena el alma, la mirada pide descanso
Pero también exige otros sitios
Cada cosa está en su lugar
La arquitectura muestra lo que es
La exactitud señala que ahora la matemática es válida
La astronomía es esa, no necesita nada más
Puede filosofar, reflexionar.
El arte lo rodea
Escucha el silencio,
el viento cuenta secretos
de quienes habitaron
Machu Picchu
Fascinante
“Protegida por parapetos y torreones, la fortaleza de Machu Picchu reina más allá del mundo” Eduardo Galeano Memorias del fuego.
23 de agosto
Cusco con sus contrastes y el Valle Sagrado
Cusco va desde esa callecita empedrada, allá abajo, hasta el cerro imponente en lo alto. Desde una plaza acogedora que te lleva a un complicado y variado mercado, pasando por arcadas históricas o por calles que permiten librar la imaginación hacia la historia más remota de los incas.
Salimos hacia el Valle Sagrado con cierto atraso que lo fuimos pagando con creces al regreso. El camino nos comenzó a mostrar que el nombre aún está vigente y que verdaderamente habíamos comenzado a transitar por el Valle Sagrado. Con rumbo noreste hacía Pisac (perdiz) la primera parada fue en el mirador de Taray, el valle se expande en lo bajo, el río Urubamba corre serpenteando, bajamos hacia el pueblo y nos encontramos con la primera feria artesanal, como era un día domingo también vimos una típica procesión, continuamos hacia Pisac, desde el camino se perciben los andenes en donde aún hoy se los utiliza para la agricultura. Pisac tiene su famosa, colorida y variada feria, el tiempo fue muy escaso para recorrerla, la bronca se instaló un momento, pero la promesa de lo que veríamos la disipó inmediatamente. Continuamos hasta las ruinas del lugar, trepamos, escuchamos algunas explicaciones: se creen que pertenecieron a Pachacútec, están ubicadas estratégicamente entre la cercanía de Cusco y camino hacia la selva.
Seguimos hasta Urubamba, pueblo incaico, rodeado de valles, donde se ve el nevado Chicón de 5500mtrs. Los nevados son los grandes protectores para estos pueblos. Las creencias están muy arraigadas. Por mas españoles y nuevas tecnologías, hay cosas muy profundas en los pobladores que permanecen instaladas (por suerte).
Era la hora de comer algo, el andar y trepar nos dio hambre, disfrutamos de un almuerzo, un músico hizo lo que pudo para entretenernos.
Salimos hacia Ollantaytambo: donde sus pobladores son descendientes directos de los incas y muchas de sus construcciones aún se siguen usando. “Esta ciudad constituyó un complejo militar, religioso, administrativo y agrícola. El ingreso se hace por la puerta llamada Punku-punku.”
Esta ciudadela se muestra imponente, parece que no llegarás a la cima, los escalones son anchos, infinitos, al llegar a lo alto disfrutas del pueblo y el movimiento que allá abajo se vive. “La naturaleza hablaba, los incas la escuchaba”.
Otra feria artesanal y subimos al micro comenzando a tener algo de frío, llegamos a Chincheros oscureciendo.
Allí fuimos a un lugar donde un grupo familiar realiza el procesado de la lana, su tintura y tejido, compramos algunas cosas, tomamos un mate de coca y partimos hacia Cusco.
¡Que cansados estábamos!!!!!!!!!y un poco enojados con un guía que guio poco.
Seguimos recorriendo ruinas en Cusco
24 de Agosto
Por la mañana caminamos libremente por Cusco, ingresamos a la Catedral antes de las 10, hora que comienzan a cobrar entradas. De allí sin rumbo, Cusco se fue metiendo en nosotros, el mercado volvió a ser nuestro lugar, cosas pendientes habían quedado. Comimos una muy buenos sándwich en San Blas y fuimos al tours programado a las 14 hs.Angélica fue nuestra guía, partimos para hacer rápidamente la primera parada en el Convento de Santo Domingo: QORIKANCHA, (hay que pagar entrada aunque tengas el boleto turístico 10 S./)
El Templo del Sol es de una espectacular organización, una muestra arquitectónica, muy probablemente haya representado el centro del "Ombligo del Mundo" y por ende el centro del mundo, en la cosmovisión prehispánica andina.”
El horario de llegada fue en conjunto con todos los tours, un amontonamiento de gente que no deja disfrutar como se lo merece semejante ruina arqueológica.
De allí seguimos hacia Saqsayhuaman, es un emplazamiento ceremonial, cercano a Cusco. El espacio se presenta como muy amplio, grandes construcciones de piedras. Allí todos los años se celebra cada 24 de junio, el Inti Rayni, en el solsticio de invierno. El viento y frío nos expulsó del lugar.
El próximos lugar a visitar fue Q´enko. La palabra Q’enko significa laberinto torcido con muchas vueltas, ingresamos por un camino de piedras altas, todos nos sacamos fotos en un gran trono de piedra. Por su forma semi-circular se cree que pudo haber sido un anfiteatro.
Partimos hacia el Pukapukara como siempre subimos y subimos, un camino bordeado por artesanía, como se acercaba el fin de sus ventas, resultaban demasiado cargosos, no podías caminar despacio, que te asediaban, llegamos al templo del agua:
Creo que sería un lugar par verlo a plena luz. Nos mojamos la cara, ya que sus aguas, otorgan la eterna juventud.
De regreso, cansados, con algo de frío, como siempre en estos tours están “prendidos con algún negocio”, así entramos a un lugar de ventas. El mate de coca estaba malo. Ángel descompuesto, queríamos llegar. Alicia y Adrián se quedaron a ver bailes en el Centro Nativo. Preparamos las valijas, se acaba Cusco, mientras subía y bajaba en la Pensión Alemana iba despidiendo al Cusco de noche. Sentía nostalgia de dejarlo, aún siento nostalgias por esa ciudad tan mágica.
25 de agosto – De Cusco a Puno con Inka Express
Teníamos una reserva hecha y, a la hora señalada, el taxi nos dejó en la terminal del Inka Express.
Nuestra primera parada fue en Andahuaylillas, un pueblo pequeño, de calles empedradas, una plaza rodeada de seibos en flor y una colorida feria. Ingresamos a la capilla, conocida como la “Capilla Sixtina de América”. No coincido con la comparación, porque en realidad tiene una fuerte identidad propia: sus pinturas son de la escuela cusqueña y está adornada con pan de oro, pero cada rincón demuestra que pertenece a su pueblo. Es hermosa.
Continuamos hacia Raqchi, el Templo de Wiracocha. El color rojizo, dado por la mezcla de barro y piedra, lo distingue del resto de las ruinas arqueológicas que veníamos disfrutando. Muy bueno.
En Sicuani llegamos al Buffet Andino, donde almorzamos acompañados por un dinámico conjunto de música andina (video). Luego seguimos hacia Pukará. Alicia comenzaba a sentirse mal: el soroche castigaba.
Nos trasladamos hasta un pueblo cercano, Santiago de Pupuja, donde visitamos un museo con esculturas líticas y una iglesia muy bella, construida por los misioneros jesuitas en 1767. Desde el exterior muestra su estilo barroco, impresionando muy bien; por dentro necesita restauración.
De allí fuimos a La Raya, a 4.335 m s. n. m., un paisaje imponente donde bajamos unos minutos.
Faltaba poco para llegar a Puno. Al pasar por Juliaca (donde está el aeropuerto) vimos una ciudad muy desprolija, con construcciones sin terminar. El guía nos contó que allí se fabrica todo, que el progreso es intenso y que tienen un dicho: “Mientras Puno baila, canta y danza, Juliaca avanza.”
Arribamos finalmente a Puno, donde nos esperaba el taxi del hotel en la terminal de micros. Fue un buen viaje. La Casona Plaza Hotel resultó un buen lugar: rápidamente nos solucionaron el tour para el lago Titicaca y quedamos libres para descansar
26 de agosto. El lago Titicaca
Lago Titicaca
La ciudad de Puno no tiene grandes atractivos, en realidad el lago Titicaca, es lo bello.
Por la mañana fuimos hasta el Puerto de Puno, saltamos entre las distintas embarcaciones hasta llegar a la que nos correspondía embarcarnos, nuestro guía fue Bruno un quechua muy estudioso.
Navegamos por el lago Titicaca que transmitía paz, aproximadamente a los 30 minutos, descendimos en una isla de los Uros, pequeños islotes hechos con totoras, una planta autóctona que crece en el lago. Para que las islas no sean arrastradas por el viento, quedan amarradas en el fondo con un sistema propio.
Las totoras son el eje de toda actividad: sus casas, sus medios de transporte, la propia isla, también se comen, nosotros las probamos.
Luego de las explicaciones sobre sus formas de vida, te invitan a sus casas ofreciéndote sus artesanías. Me quedó un sabor “for export”, a pesar de saber que el turismo es una fuente importante de ingresos. Las mujeres te despiden con cantos en quechua, aimará y castellano, mientras los varones te van paseando en sus típicos botes, todo un placer navegar por el lago sobre estas construcciones tan particulares.
Ya en la lancha, partimos hacia la isla de Taquile, 2 horas de viaje, trepamos hasta la cima, muy lentamente, la altura hizo lo suyo. Al llegar nos fuimos encontrando con los lugareños vestidos con trajes típicos, los hombres llevan un pantalón tejido de color negro y su camisa blanca es recubierta por un chaleco negro muy corto, con una faja bordada que ciñe la cintura. Los varones tejen en cualquier lugar, se los ve con sus tejidos andando, sentados en algún tapial. Viven con una organización comunitaria tipo cooperativas, fuimos a almorzar a una casa de familia, sopa de verduras y quinua, trucha con verduras y postre. Buenísimo. Desde lo alto se veía el lago totalmente calmo, con un azul esmeralda, quedará grabada en nuestras mentes este espectáculo. De lujo!!!!!!!!!
Bajamos por caminitos de piedras mientras mirábamos el lago con su esplendor. Aprovéchanos el regreso para descansar y reflexionar sobre esas vidas tan distintas a las nuestras, tan lejos del ruido, de las tecnologías, (poseen energía solar), todo un ejemplo de cómo conservar sus raíces y costumbres.
Fuimos a cenar a un restaurante cercano al hotel, donde había un espectáculo de bailes típicos puneños.
“En la ciudad de Puno, considerada la "Capital Folklórica del Perú", existen más de 250 danzas que se practican con cierta regularidad, ….Danzas, canciones, vestidos y máscaras representan fabulosos personajes surgidos de leyendas centenarias que hacen del folklore puneño uno de los más ricos del continente”.
De Puno a Arequipa
La altura estaba haciendo lo suyo sobre nuestros cansados cuerpos, así que por la mañana anduvimos despacio, sin apuro, recorriendo iglesias, plazas y ferias, andando en los bici‑taxi o cholo‑taxi.
Desde la Plaza de Armas se ve la Catedral, con un imponente frente de piedra. Caminando unas cuadras llegamos a la Iglesia de San Juan, muy sencilla y luminosa. Visitamos una pequeña feria artesanal y dimos una vuelta en un cholo‑taxi, esos que veníamos viendo desde Juliaca. Los pobladores usan este tipo de transporte para moverse dentro de la ciudad: es económico y ecológico.
Un piqueo con jugo, alguna compra, y luego a esperar en el hotel que se hiciera la hora de la partida en avión. El vuelo fue rápido: en apenas 26 minutos aterrizamos en Arequipa.
27 de agosto
Arequipa, la ciudad blanca
El volcán Misti se mostró ante nosotros. La Casita de mi Abuela envió un taxi para recogernos. Está ubicada en un buen barrio; hicimos un cambio de habitación porque una de ellas era desastrosa. Contratamos la excursión para el día siguiente y nos complicamos un poco con Nazca, hasta que cerramos la reserva con un bus nocturno y un hotel por Internet.
Empezamos a encantarnos con la “ciudad blanca”, llamada así por el uso de piedra caliza volcánica en sus construcciones. En la Plaza de Armas hay una hermosa fuente rodeada de palmeras, y alrededor se alza la inmensa Catedral junto a tres portales: el Portal del Cabildo, el Portal de San Agustín y el Portal del Regocijo. Se nota que la ciudad está muy bien conservada.
Terminamos el día con una cena en Zig Zag y luego a dormir.
28 de agosto
El Convento de Santa Catalina
Arequipa es bella, el Convento de Santa Catalina sublime
Un desayuno en el parque del hotel, muy bueno, como para andar largo rato.
Partimos hacia el Portal de San Agustín, donde subimos al Bustour para recorrer la ciudad y sus alrededores. Estábamos sentados arriba, lo que nos permitía tener una visión mucho más amplia de los lugares que íbamos pasando.
Circundamos la Plaza de Armas, la Catedral y los claustros de la Compañía. Salimos del centro para llegar a Carmen Alto, desde donde tuvimos una buena vista del Valle del Chili y de los volcanes: Misti, Chachani y Pichu Pichu. De allí fuimos al distrito de Cayma, conocido como el Balcón de Arequipa, desde donde se observa la ciudad.
Seguimos hasta Yanahuara, donde bajamos en una plaza. Desde una fila de arcos se puede divisar el volcán Misti y la ciudad. En uno de los arcos leímos: “No se nace en vano al pie del volcán.” A un costado se encuentra la iglesia San Juan de Yanahuara y, enfrente, una hermosa callecita que trepa iluminada por el sol y alegrada con flores. La plaza está cuidada y limpia, como toda Arequipa.
Más tarde llegamos a una fábrica de prendas realizadas con alpaca. Allí nos dieron una clase para distinguir la alpaca de la llama y del guanaco, mientras veíamos los camélidos. (Ya olvidé cómo diferenciarlos).
De allí fuimos al distrito de Sachaca, donde hay una iglesia y un mirador. Adrián fue el valiente que trepó por las empinadas escaleras; nosotros nos quedamos en la entrada y luego bajamos a probar un helado de queso, típico de la región. Pasamos por un balneario y cambiamos de micro, que nos llevó de regreso a la Plaza de Armas. Muy bueno y recomendable este tour.
Caminando nos dirigimos hacia el Convento de Santa Catalina. En el camino encontramos la Universidad Nacional de San Agustín, donde nos permitieron recorrer sus patios y la zona central
29 de agosto:
Líneas de Nasca
Llegamos a las místicas líneas de Nasca.
Salimos de Arequipa en el bus: Cruz del Sur, viajamos toda la noche llegando a eso de las 6 de la mañana, fuimos recibido por un grupo de ansiosos taxistas y vendedores de tours, llegamos al Hotel Don Agullo, nos tiramos a dormir, veíamos el cielo sumamente nublado, y las líneas se pueden ver con cielo despejado. A eso de las 10 estábamos en el aeropuerto comprando en Àero Cóndor por 50 dólares c/u el pasaje para sobrevolar la pampa con las enigmáticas líneas. Nos trasladaron a su hotel para ver un video, y luego a eso de las 12 estábamos preparándonos para el vuelo
Ayuno total, para poder aguantar el sobrevuelo.
Y por fin partimos en una avioneta con capacidad para 6 pasajeros: allí comenzó la magia de sobrevolar por la derecha y luego por la izquierda cada línea. Estaba allí, son reales, no es ciencia ficción, existen.
“El viento la barre con furia, día a día, noche a noche desde hace miles de años, el sol la quema sin clemencia y la lluvia nunca a osado asomarse por ahí. Sólo las estrellas las visitan todas las noches. No es lugar para hombres, es morada de dioses. Sobre su plana superficie se han trazado líneas y otros dibujos que son visibles sólo desde el cielo: es la pampa de Nazca con sus rayas y figuras. No son un misterio, son sólo para iniciados.”
30 de agosto:
Un aniversario en Lima
Por la mañana, en Nasca, fuimos al Museo Antonini, vimos un acueducto que aún hoy funciona, y regresamos para tomar el bus hacia Lima, largo viaje, cansador, con buen bus pero mal servicio a bordo.
Llegamos un poco atrasados, esperamos el transfer y otra vez en Miraflores. Un baño reparador y una cena para festejar nuestro aniversario.
La Rosa Náutica, un típico lugar en Lima enclavado en medio del Océano Pacífico. Excelente.
31 de agosto:
Despidiendo a Perú desde Lima.
Temprano estábamos en el centro, Ángel compraría algunos libros en una calle de usado, nosotros miraríamos algo más.
Recorrimos el museo de las catacumbas, caminamos por el centro, comimos pollo, y luego por la tarde comenzamos a disfrutar del pacífico desde los senderos y parques que te ofrecen una vista espectacular.
Llegamos al Parque del Amor. Esta ubicado en el Malecón Cisneros, fue inaugurado el 14 de febrero de 1993 (Día del Amor), presenta en la parte central una hermosa escultura dedicada al amor; "El Beso" cuyo autor es el artista peruano Víctor Delfin.
Nos despedimos de las buenas cenas en Danica, al otro día Lan nos trasladaría a Buenos Aires.
Cierre del viaje a Perú
El viaje a Perú fue más que un recorrido: fue un diálogo entre la piedra y el viento, entre la altura que nos cansaba y la belleza que nos sostenía. Cusco nos abrió la puerta, Machu Picchu nos transformó, Puno nos regaló el Titicaca, Arequipa nos iluminó con su ciudad blanca, y Nazca nos dejó sus misterios.
Cada paso fue memoria, cada paisaje un suspiro, cada hotel un refugio. Ahora, al cerrar el diario, sabemos que no volvemos iguales: llevamos en nosotros la energía de los Andes y la serenidad de sus pueblos.
Relatos de Grace
Corrector, hacedor de ideas: El Ángel
HOTELES
En Lima:
Buen hotel, simple de 3 estrellas con muy buena atención, honestos. Desayuno incluido. Servicio de transfer desde el aeropuerto. Ubicación conveniente para recorrer Miraflores y el centro histórico justo. Con Wi-fi Recomendable, consultar en Booking o Tripavisor para tarifas actuales.
Cusco:
Pensión Alemana: excelente atención, ubicada en el barrio San Blas, desde la habitación o galerías internas te posibilita disfrutar de imágenes de Cusco. Las habitaciones como el baño son amplios, buenos placares, muy bueno y completo desayuno. Mate de coca y agua a tu disposición. Con Wi-fi Recomendable, consultar en Booking o Tripavisor para tarifas actuales.
Hotel amplio, tradicional, las habitaciones son antiguas, hay grandes espacios comunes, parque, un gran desayunador al aire libre con un excelente desayuno buffet.
Muy buena atención. Ubicado a pocas cuadras del centro, con seguridad y una empresa de turismo al frente, quien te soluciona todo lo relacionado a tours, pasajes etc. Recomendable, consultar en Booking o Tripavisor para tarifas actuales. Con Wi-fi, no llega a todas las habitaciones.
Arequipa – El Convento de Santa Catalina
Arequipa es una ciudad para visitar, hermosa en cualquier hora del día. El Convento de Santa Catalina es imperdible: sublime, único, extraordinario, asombroso, sorprendente. Sus colores iluminados por el sol hacen que cada rincón sea una fotografía. (No quieran imaginarse las fotos que los arquitectos, es decir nuestros maridos, tomaron).
Contratamos una guía e ingresamos por un arco pintado de un fuerte color salmón, con un cartel de silencio que nos introducía a un patio. De los patios pasamos a los claustros, y de allí a las calles internas, sin dejar de recorrer la lavandería o la colección de pinturas de la escuela cusqueña.
Las paredes del convento están pintadas con colores atractivos por sectores: rojos, azules y el gris de la piedra.
Aguas calientes:La Pequeña Casita. Casa de Luz Pequeña Casita Hotel modesto, buenas camas, un desayuno justo, un trato muy cordial, una ventaja: está pegado a la salida de los bus que parten hacia el Machu Picchu, y tan solo cruzando el puente se encuentra la estación de trenes. Recomendable, consultar en Booking o Tripavisor para tarifas actuales. Hay que pedir rebaja.
Puno: La Casona Plaza Hotel: muy buen hotel, excelente atención, eficientes para orientarte y ofrecer los tours hacia el Lago Titicaca.(los cuales son muy buenos) Excelente desayuno buffet. Recomendable, consultar en Booking o Tripavisor para tarifas actuales.
Arequipa: La casita de mi abuela
Nazca: Hotel : Hotel Don Agucho. Muy buenas habitaciones, amplias, confortables, con espacios exteriores para cada habitación y lugares comunes cuidados. Atentos. Muy buen desayuno. Recomendable, consultar en Booking o Tripavisor para tarifas actuales. Con Wi-fi
🏨 HOTELES DEL VIAJE A PERÚ — Datos de contacto actualizados
Lima — Hotel Santa Cruz 📍 Av. Santa Cruz 1347, Miraflores 📞 +51 1 241-3724 / +51 975 478 181 🌐 hotelsantacruz.com
Cusco — Eco-Hotel Pensión Alemana 📍 Calle Tandapata 260, San Blas 📞 +51 84 226881 🌐 hotel-cuzco.com
Aguas Calientes — Hotel Casa de Luz / La Pequeña Casita 📍 Av. Hermanos Ayar Mz-13 #703 📞 +51 84 211047 🌐 casadeluzhotel.com
Puno — Casona Plaza Hotel 📍 Jr. Puno Nº 280 📞 +51 51 365614 📧 🌐 casonaplazahoteles.com
Arequipa — La Casa de mi Abuela 📍 Calle Jerusalén 606, Cercado 📞 +51 54 241206 🌐 lacasademiabuela.com
Nazca — Hotel Don Agucho 📍 Av. Los Maestros 100 🌐 hoteldonagucho.pe
