En Tolosa, la pinturería Feregotti sigue mostrando su herencia de trabajo y colores.
Pero en el rincón donde antes se exhibían tachos y paletas, hoy se enciende otro paisaje: un café. 
La cuadra respira tradición y novedad al mismo tiempo.
El hierro y la pintura conviven con el aroma dulce del café y la charla ligera de la vereda.
Un barrio que se reinventa sin perder su raíz.
