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8.19.2024

México: un recorrido Azteca y Maya. (2017)

 México: un recorrido Azteca y Maya.
 

México: un recorrido Azteca y Maya

En junio de 2017 emprendimos un viaje organizado por La Colonia, la asociación de Empleados del Banco Provincia que tantas veces nos reunió en aventuras compartidas. Esta vez, el destino era México: un recorrido entre culturas Azteca y Maya, un puente entre historia y presente.

La llegada a Ciudad de México nos recibió con la imponencia de su Catedral, que se alzaba como guardiana del Zócalo. Entre imágenes y primeras impresiones, sentimos que estábamos entrando en un país donde cada piedra y cada color cuentan una historia.

La Catedral Metropolitana, construida entre los siglos XVI y XIX, es el templo más grande de América Latina.

Un dato práctico: la Catedral abre todos los días y el acceso es gratuito, aunque conviene llegar temprano para evitar las multitudes.

Nuestra impresión: el bullicio del Zócalo se mezclaba con la solemnidad del templo, creando un contraste que nos acompañó durante todo el viaje.




La Catedral







Ciudad de México

Volamos con Avianca y llegamos cansados, pero con la ansiedad viva de conocer. En el aeropuerto nos recibieron con consejos prácticos, y pronto nos instalamos en un hotel bien ubicado, que sería nuestro punto de partida.

La mañana siguiente comenzó con una visita guiada que nos dejó imágenes imborrables: los frescos de Diego Rivera, el imponente Museo de Antropología, la Catedral que custodia el Zócalo, corazón de la ciudad. Cada rincón era una invitación a descubrir, cada piedra parecía guardar un relato.

Frescos de Diego Rivera: se pueden ver en el Palacio Nacional, entrada gratuita.

La visita guiada nos llevó a descubrir los murales de Diego Rivera. Sus obras, desplegadas en los edificios públicos, son mucho más que pintura: son un manifiesto político y social, un espejo de las luchas y esperanzas de México. Frente a ellos, uno no solo contempla escenas, sino que se siente parte de una historia compartida.

Frescos de Diego Rivera: se pueden ver en el Palacio Nacional, entrada gratuita.



Y allí quedamos nosotros, fotografiados frente a esas imágenes. La foto no fue solo recuerdo: fue la prueba de que el mural nos incluía, que éramos parte de esa historia que Rivera quiso contar.

Museo de Antropologia Museo de Antropología: abierto de martes a domingo, conviene dedicar al menos medio día.




La visita continuó en el Museo Nacional de Antropología, un lugar que guarda la memoria de las culturas que dieron forma a México. En el patio central nos recibió El Paraguas, esa columna majestuosa que sostiene un techo inmenso y deja caer agua como si fuera lluvia eterna. Sus relieves indígenas nos recordaban que la historia no está en los libros, sino en la piedra y en el agua que fluye




Recorrer sus salas fue como caminar entre los ancestros: los pueblos originarios, los Aztecas, los Mayas, los Olmecas. Cada pieza era un puente hacia un tiempo remoto, cada explicación nos hacía sentir parte de una herencia que aún late.



En 1790 se descubrió este enorme monolito, de aproximadamente 24 toneladas, en el lado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de Mexico.
Contemplarlo en el Museo de Antropología es una experiencia única: su tamaño imponente y sus grabados nos recuerdan que el tiempo no solo se mide en días y años, sino en ciclos sagrados que conectan al hombre con el universo.

https://www.gob.mx/inpi/es/articulos/piedra-del-sol-calendario-solar-una-representacion-del-tiempo-en-el-mexico-antiguo
(Interesante texto sobre la Piera del Sol.



La Catedral y el Zócalo
El recorrido nos llevó al corazón de la ciudad: el Zócalo y su imponente Catedral. Bajo los arcos y corredores de piedra, la luz del día se filtraba en juegos de sombra y color, mientras la plaza se desplegaba como un escenario vivo. 
Caminar por esos pasillos fue sentir la fuerza de lo antiguo y lo cotidiano: la solemnidad de la arquitectura y la alegría del movimiento urbano. 

Cada rincón era una invitación a descubrir, y cada piedra parecía guardar un relato que nos acompañaría en el resto del recorrido Azteca y Maya.

Museo de Bellas Artes, tamnbien conocido como el Palacio de Bellas Artes.


 

Palacio de Bellas Artes

En nuestro recorrido por la ciudad también pasamos frente al Palacio de Bellas Artes, con su arquitectura majestuosa que combina estilos europeos y mexicanos.

 Pirámides de Teotihuacán.

En el día libre recorrimos las Pirámides de Teotihuacán.

                


                   Teotihuacán

En el día libre recorrimos las Pirámides de Teotihuacán, situadas a unos 40 km del Distrito Federal. Ingresamos por la ciudadela, disfrutando del templo de Quetzalcóatl con sus relieves que parecen aún custodiar secretos.

Teotihuacán fue una de las ciudades más grandes de Mesoamérica, y su nombre significa ‘lugar donde los hombres se convierten en dioses


Luego caminamos por la Calzada de los Muertos, ese eje monumental que conecta la historia con el presente, hasta llegar a la majestuosa Pirámide del Sol. Subir sus escalones fue un desafío y, al mismo tiempo, una experiencia única: desde lo alto, la vista se abre como un horizonte sagrado, recordándonos que allí se celebraban rituales que buscaban dialogar con el universo.

Ubicación: a unos 40 km de Ciudad de México.
Entrada: conviene llegar temprano para evitar el calor y las multitudes.
Imperdibles: Pirámide del Sol, Pirámide de la Luna, Templo de Quetzalcóatl.

Las imágenes de ese día —la pirámide imponente, el ascenso compartido y la foto en la cima con los brazos abiertos— guardan la esencia de la experiencia: la alegría de estar allí.

Con sus 65 metros de altura, es una de las mayores pirámides del mundo.





Pirámides de Teotihuacán







Trepando, por llegar, control para que la subida y bajada sea de a uno. 








Ubicación: a 40 km de Ciudad de México.

Conviene llegar temprano para evitar calor y multitudes.

Imperdibles: Pirámide del Sol, Pirámide de la Luna, Templo de Quetzalcóatl.

Cada relieve parecía custodiar secretos, y cada horizonte nos acercaba a la eternidad de las culturas antiguas

Otros compañeros de viajes decidieron conocer la Basílica de Guadalupe, o el museos de Frida Kahlo.


Rumbo a Puebla

Desde México partimos con la empresa Kinich Coyol: un buen ómnibus, un excelente chofer y una guía excesivamente preocupada porque todo saliera en tiempo y forma. Éramos un grupo con muchas ganas de conocer, solidario y alegre. Es un tour que aún hoy se sigue realizando, como un puente entre viajeros y culturas.

Viajar va más allá de recorrer lugares. En México significa mezclarse con el gran colorido, la profunda cultura y las imágenes diversas que se despliegan en cada rincón. Comenzamos a transitar y vivenciar la espléndida vida de estos pueblos.

Nuestro primer destino fue Puebla, con su destacada arquitectura colonial. Por sus callecitas llegamos al templo que honra la divinidad del maíz: la Basílica, donde lo sagrado y lo cotidiano se encuentran en un mismo espacio.


  Puebla es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, famosa por su Talavera y su gastronomía (mole poblano).

La ciudad se desplegaba en colores y formas: fachadas de ladrillo y azulejos, torres que se elevaban hacia el cielo, plazas llenas de movimiento. Cada rincón parecía contar una historia, y caminar por sus calles era sentir la mezcla de tradición y presente.Templo Santa Maria Tonantzintha.  
Divinida ligada al maiz.

Ubicación: a unas 2 horas de Ciudad de México.

Imperdibles: Catedral de Puebla, Biblioteca Palafoxiana, Basílica del maíz, calle de los dulces típicos.

Tip: probar el mole poblano en un restaurante local.




Puebla: pasaje.

Un portal que abre paso a la vida cotidiana de la ciudad

El arco de piedra que atravesamos nos abrió paso a un mercado vibrante, donde la historia se mezclaba con la vida diaria: puestos, voces, aromas y la energía de un pueblo que conserva su identidad en cada detalle.




Atravesar el arco fue como entrar en un mundo vibrante, donde cada voz y cada aroma nos recordaba que la identidad se conserva en lo cotidiano






Basilica de Nuestra señora de la Inmaculada Concepcion de Puebla.










Mercado de artesanías: ideal para recuerdos únicos.
Dulces típicos: camotes y borrachitos, imperdibles.
Tip: recorrerlo con calma, dejarse llevar por los colores y sonidos.

En ese pasaje descubrimos que la historia no está en los libros, sino en los puestos, en las manos y en las sonrisas de quienes habitan Puebla

Oaxaca

Oaxaca es una ciudad vibrante y colorida, con una magia particular que se siente en cada esquina. Sus artesanías llenan los mercados de formas y colores, mientras las ruinas precolombinas como Monte Albán se alzan impecables e impactantes, recordándonos la grandeza de los pueblos antiguos.

Las iglesias barrocas, con incrustaciones de oro que brillan como soles interiores, muestran la fusión entre lo sagrado y lo artístico. Caminar por Oaxaca es dejarse envolver por su ritmo: la música en las plazas, los aromas de su cocina, la calidez de su gente.

En Oaxaca comprendimos que la historia y la vida cotidiana se entrelazan en cada esquina, como un tejido de colores y memorias.”

Monte Albán: abierto todos los días, conviene dedicar medio día.
Iglesias barrocas: Santo Domingo es imperdible por su interior dorado.
Mercado 20 de Noviembre: ideal para probar tlayudas y mole.
Tip: recorrer las ferias de artesanías para descubrir alebrijes y textiles.
Monter Alba

Un guardián silencioso que se alza entre piedras y raíces

  La imagen del gran árbol solitario resume la experiencia: naturaleza y ruinas dialogando en silencio, bajo un cielo abierto. Allí, entre piedras y raíces, sentimos la fuerza de un pueblo que supo construir en armonía con el paisaje.
Monte Albán no es solo arqueología, es un espacio de contemplación, donde la historia se vuelve presente y la belleza se hace eterna.


                                      Trepando: Monte Alba.


 Ubicación: a 10 km de Oaxaca.

Conviene dedicar medio día al recorrido.

Imperdibles: Gran Plaza, Juego de Pelota, Tumbas con relieves.

Tip: llevar agua y sombrero, el sol es fuerte en la cima.

                        


Los ALEBRIJES  ayudan a espantar los malos espíritus de los hogares. Son figuras fantásticas y coloridas del arte popular mexicano, realizadas con cartón y alambre.

Cuenta la leyenda que un cartonero enfermó y, en sus sueños, vio animales muy coloridos que lo rescataban. Al recuperarse, trabajó sobre esas visiones y dio forma a los primeros Alebrijes. Desde entonces, estas criaturas se convirtieron en símbolos de protección y creatividad, llenando de color y magia los mercados y talleres de Oaxaca.



Los alebrijes nacieron en México en la década de 1930, creados por Pedro Linares, y hoy son parte del arte popular reconocido en todo el mundo

Sabores de Oaxaca

Oaxaca también se descubre a través de su cocina. El mole oaxaqueño, con sus mezclas de chiles, especias y chocolate, es un verdadero ritual de sabores. El chocolate artesanal, espumoso y aromático, acompaña las mañanas como un abrazo cálido. Y el mezcal, con su toque ahumado, guarda en cada sorbo la memoria de la tierra y del maguey.

En los mercados, los aromas se mezclan con los colores de las artesanías, y cada puesto es una invitación a probar, a compartir, a sentir que la cultura también se vive en el paladar.


Camino hacia Oxaca Centro Histórico de Oaxaca

El Centro Histórico de Oaxaca, de origen colonial (siglo XVI), se conserva con una belleza que sorprende. Sus templos son tremendamente ostentosos, con mezclas de tradiciones locales y mucho impuesto desde Europa, como si cada fachada contara una historia de encuentro y tensión cultural.

El zócalo es el corazón de la ciudad: allí se encuentra la Catedral, rodeada de mesas donde se disfruta muy buena comida, kioscos de chocolate espumoso y, por supuesto, el mezcal acompañado de la tradicional sal de gusanito. Es un espacio vivo, donde la historia se mezcla con la vida cotidiana y la alegría de compartir.


                              




Catedral de Oxaca






Árbol del Tule,

Llama la atención el Árbol del Tule, al final del pasillo se encuentra  la iglesia.  Nos escoltaron en toda la visita un grupo interpretando música tradicional.

   



El Árbol del Tule

En Oaxaca llama la atención el Árbol del Tule, con su inmensa copa que parece abrazar el cielo. Al final del pasillo se encuentra la iglesia, como un contrapunto entre lo eterno de la naturaleza y lo construido por el hombre.
Durante toda la visita nos escoltó un grupo interpretando música tradicional, que acompañaba el recorrido con alegría y ritmo.






                             Santa Maria de la Asunción

Es un pequeño templo, toda la vida cultural de la zona gira alrededor del Arbol y la iglesia. 

 La experiencia se volvió festiva: caminar bajo la sombra del árbol y escuchar esas melodías fue sentir que la cultura vive en cada gesto, en cada sonido.

Veracruz

Rumbo a Veracruz

El itinerario se modificó por las inclemencias del tiempo: una ruta cortada nos obligó a desviarnos hacia Veracruz. El recorrido fue largo y cansador, y ese es el recuerdo que permanece.

A veces los viajes también se definen por lo inesperado, por esos desvíos que nos sacan de lo planeado y nos llevan a otros paisajes. Veracruz apareció como un destino imprevisto, con su aire costero y su historia, marcando un capítulo distinto dentro de la travesía.



 Si pasan por Veracruz, hay que probar los helados. Muy buenos!!!!!!


 

Allí, entre calles vivas y voces festivas, escuchamos con fuerza el llamado: “¡Güera, Güera!”, invitando a probar los deliciosos helados.

Si pasan por Veracruz, hay que probarlos: son muy buenos, frescos y forman parte de esa alegría espontánea que caracteriza al puerto.


Llegamos a la plaza donde había un gran escenario. Los cantos y bailes fueron un gran atractivo.




       


   





A pesar de que al día siguiente el madrugón fue casi excesivo, Veracruz impacto.

Muchos kilómetros, el viaje se hizo largo, arribamos a Chiapas de Corso, el calor era intenso. En Chiapas la religiosidad acompaña todos los actos.

                               

 El rio Grijalva que nos acercó al Cañón del Sumidero con sus altísimas paredes, desde donde se ven cascadas y cuevas

           


San Cristóbal de las Casas

Llegamos a las comunidades indígenas en San Cristóbal de las Casas, Zinacatan, nuestra guía nos presento alguien perteneciente a la comunicad. 

                   


Comenzamos a palpitar los rituales. Todo moviliza, impacta.  Es otra cultura, que no es fácil descubrir, pero allí están invadidos por nosotros los turistas y ellos intentando mostrar su mundo y vender artesanías para subsistir.

                        



Esta iglesia en uno de los ultimos movimientos sismicos fue dañada. 

                 





Cementerio San Juan Chamula



                    

En el camino





Una de las iglesias mas impactantes. 

"Se trata de una de las máximas expresiones del barroco chiapaneco y sorprende por la fachada rosa de su iglesia, la cual está sobrecargada de figuras ornamentales como anagramas y sirenas y, también, angelitos indígenas y grecas vegetales, siendo una de las más decoradas del arte colonial mexicano." Wikipedia

Palenque pertenece a la cultura Maya, su misticismo acompaña a una arqueología única, es considerado el centro ceremonial más importante de la cultura maya, esta circundada por selva.


 


Llegar a Palenque te hace disfrutar de cascadas,  por ej la de Misol H.

















Campeche tiene un puerto colonial, varios centros ceremoniales mayas y majestuosas reservas naturales. 



Sus calles coloridas y sus edificios barrocos muy bien conservados, su centro amurallado, un ingreso por la Puerta del Mar, caminando uno se encuentra con la Catedral de Cienfuegos




   

Palenque


Palenque


Uxmal



 Hacia el suroeste de la Península de Yucatan se levantan una serie de elevaciones donde está Campeche

Las pirámides mayas y monumentos de Uxmal están especialmente bien conservadas, y se consideran las más bellas de la península de Yucatán.



Dispersas por toda la zona arqueológica se encuentran las escalonadas pirámides,palacios, juegos de pelota y cuadriláteros. Tal vez las estructuras más conocidas son la gran Pirámide escalonada y la Pirámide excepcionalmente redondeada del Mago.




 

































En la actualidad es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la cultura maya, junto con

los de Chichén Itzá y Tikal

Mérida

Mérida, la vibrante capital del Estado mexicano de Yucatán, atesora un rico patrimonio colonial y maya.

El núcleo central de la ciudad es la plaza de la Independencia, rodeada de la fortificada catedral de Mérida y de la iglesia de piedra caliza de la Tercera Orden (ambas de la época colonial y construidas con vestigios de antiguos templos maya). La Casa de Montejo, una mansión del

siglo XVI, es un emblema de la arquitectura colonial plateresca.



Chichen Itza Chichén Itzá es un complejo de ruinas mayas mundialmente famoso que se encuentra en la península mexicana de Yucatán. Una enorme pirámide con escalinata conocida como el Castillo domina la antigua ciudad de 6,5 km², que tuvo su esplendor del año 600 d. C. hasta el siglo XIII. Todavía se conservan tallados en piedra gráficos en estructuras como el campo de juego de pelota, el templo de los guerreros y la plataforma de las calaveras.












 De noche, espectáculos de luz y sonido iluminan la geometría sofisticada de los edificios.


Para ingresar y poder andar libre es necesario llegar temprano, las colas suelen ser muy largas para el ingreso. Además, es necesario llevar un buen gorro.

Chichen Itza: Magnifico único, arquitectónicamente es maravillosa: El Castillo, la Gran Cancha de Pelota, el Templo de los Guerreros, El Cenote Sagrado, etc.

Los cenotes con magnificas formaciones naturales de agua dulce muy fría. Imperdible no darse un buen chapuzón.

Para cerrar el recorrido Playa del Carmen, bella, agua cálida, transparente, un mar increíble. Nos lamentamos de los pocos días que tuvimos para disfrutar estas playas. 



Así unos años después viajamos solamente a Playa del Carmen. Gran cantidad de sargazo había invadido las playas.

 


 







Tulum



Café en Tolosa, y otros.

 El café es mi ritual, mi pausa. Cada taza que encuentro en La Plata guarda un paisaje distinto: aromas, charlas, rincones que se reinventan...