México: un recorrido Azteca y Maya
En junio de 2017 emprendimos un viaje organizado por La Colonia, la asociación de Empleados del Banco Provincia que tantas veces nos reunió en aventuras compartidas. Esta vez, el destino era México: un recorrido entre culturas Azteca y Maya, un puente entre historia y presente.
La llegada a Ciudad de México nos recibió con la imponencia de su Catedral, que se alzaba como guardiana del Zócalo. Entre imágenes y primeras impresiones, sentimos que estábamos entrando en un país donde cada piedra y cada color cuentan una historia.
La Catedral Metropolitana, construida entre los siglos XVI y XIX, es el templo más grande de América Latina.
Un dato práctico: la Catedral abre todos los días y el acceso es gratuito, aunque conviene llegar temprano para evitar las multitudes.
Nuestra impresión: el bullicio del Zócalo se mezclaba con la solemnidad del templo, creando un contraste que nos acompañó durante todo el viaje.
La Catedral
Ciudad de México
Volamos con Avianca y llegamos cansados, pero con la ansiedad viva de conocer. En el aeropuerto nos recibieron con consejos prácticos, y pronto nos instalamos en un hotel bien ubicado, que sería nuestro punto de partida.
La mañana siguiente comenzó con una visita guiada que nos dejó imágenes imborrables: los frescos de Diego Rivera, el imponente Museo de Antropología, la Catedral que custodia el Zócalo, corazón de la ciudad. Cada rincón era una invitación a descubrir, cada piedra parecía guardar un relato.
Frescos de Diego Rivera: a visita guiada nos llevó a descubrir los murales de Diego Rivera. Sus obras, desplegadas en los edificios públicos, son mucho más que pintura: son un manifiesto político y social, un espejo de las luchas y esperanzas de México. Frente a ellos, uno no solo contempla escenas, sino que se siente parte de una historia compartida.
Se pueden ver en el Palacio Nacional, entrada gratuita.

En 1790 se descubrió este enorme monolito, de aproximadamente 24 toneladas, en el lado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México.
Contemplarlo en el Museo de Antropología es una experiencia única: su tamaño imponente y sus grabados nos recuerdan que el tiempo no solo se mide en días y años, sino en ciclos sagrados que conectan al hombre con el universo. Para quien quiera profundizar, el INPI tiene un artículo interesante sobre la Piedra del Sol.En nuestro recorrido por la ciudad pasamos frente al Palacio de Bellas Artes, con su arquitectura majestuosa que combina estilos europeos y mexicanos.
Pirámides de Teotihuacán.
Teotihuacán
En el día libre recorrimos las Pirámides de Teotihuacán, situadas a unos 40 km del Distrito Federal. Ingresamos por la ciudadela, disfrutando del templo de Quetzalcóatl con sus relieves que parecen aún custodiar secretos.
La vendedora con su puesto de artesanías al pie de la pirámide.
Luego caminamos por la Calzada de los Muertos, ese eje monumental que conecta la historia con el presente, hasta llegar a la majestuosa Pirámide del Sol. Subir sus escalones fue un desafío y, al mismo tiempo, una experiencia única: desde lo alto, la vista se abre como un horizonte sagrado, recordándonos que allí se celebraban rituales que buscaban dialogar con el universo.
• Entrada: conviene llegar temprano para evitar el calor y las multitudes.
• Imperdibles: Pirámide del Sol, Pirámide de la Luna, Templo de Quetzalcóatl.
Pirámides de Teotihuacán
Trepando, por llegar, control para que la subida y bajada sea de a uno.
- Ubicación: a 40 km de Ciudad de México.
- Conviene llegar temprano para evitar calor y multitudes.
- Imperdibles: Pirámide del Sol, Pirámide de la Luna, Templo de Quetzalcóatl.
Cada relieve parecía custodiar secretos, y cada horizonte nos acercaba a la eternidad de las culturas antiguas.
Rumbo a Puebla
Desde México partimos con la empresa Kinich Coyol: un buen ómnibus, un excelente chofer y una guía excesivamente preocupada porque todo saliera en tiempo y forma. Éramos un grupo con muchas ganas de conocer, solidario y alegre. Es un tour que aún hoy se sigue realizando, como un puente entre viajeros y culturas.
Viajar va más allá de recorrer lugares. En México significa mezclarse con el gran colorido, la profunda cultura y las imágenes diversas que se despliegan en cada rincón. Comenzamos a transitar y vivenciar la espléndida vida de estos pueblos.
Nuestro primer destino fue Puebla, con su destacada arquitectura colonial. Por sus callecitas llegamos al templo que honra la divinidad del maíz: la Basílica, donde lo sagrado y lo cotidiano se encuentran en un mismo espacio.
La ciudad se desplegaba en colores y formas: fachadas de ladrillo y azulejos, torres que se elevaban hacia el cielo, plazas llenas de movimiento. Cada rincón parecía contar una historia, y caminar por sus calles era sentir la mezcla de tradición y presente.
Templo Santa María Tonantzintla. Divinidad ligada al maíz.
Datos prácticos:
- Ubicación: a unas 2 horas de Ciudad de México.
- Imperdibles: Catedral de Puebla, Biblioteca Palafoxiana, Templo de Santa María Tonantzintla, calle de los dulces típicos.
- Tip: probar el mole poblano en un restaurante local.
Puebla: pasaje.
Un portal que abre paso a la vida cotidiana de la ciudad
El arco de piedra que atravesamos nos abrió paso a un mercado vibrante, donde la historia se mezclaba con la vida diaria: puestos, voces, aromas y la energía de un pueblo que conserva su identidad en cada detalle.
Basilica de Nuestra señora de la Inmaculada Concepcion de Puebla.
Catedral de Puebla, fachada principal con sus dos torres barrocas, México
Mercado y sabores de Puebla
- Mercado de artesanías: ideal para recuerdos únicos.
- Dulces típicos: camotes y borrachitos, imperdibles.
- Tip: recorrerlo con calma, dejarse llevar por los colores y sonidos.
Oaxaca
Oaxaca es una ciudad vibrante y colorida, con una magia particular que se siente en cada esquina. Sus artesanías llenan los mercados de formas y colores, mientras las ruinas precolombinas como Monte Albán se alzan impecables e impactantes, recordándonos la grandeza de los pueblos antiguos.
Escalinata de piedra en la zona arqueológica de Monte Albán, Oaxaca
Las iglesias barrocas, con incrustaciones de oro que brillan como soles interiores, muestran la fusión entre lo sagrado y lo artístico. Caminar por Oaxaca es dejarse envolver por su ritmo: la música en las plazas, los aromas de su cocina, la calidez de su gente.
En Oaxaca comprendimos que la historia y la vida cotidiana se entrelazan en cada esquina, como un tejido de colores y memorias.
Datos prácticos:
- Monte Albán: abierto todos los días, conviene dedicar medio día.
- Iglesias barrocas: Santo Domingo es imperdible por su interior dorado.
- Mercado 20 de Noviembre: ideal para probar tlayudas y mole.
- Tip: recorrer las ferias de artesanías para descubrir alebrijes y textiles.
Monter Alba
La imagen del gran árbol solitario resume la experiencia: naturaleza y ruinas dialogando en silencio, bajo un cielo abierto. Allí, entre piedras y raíces, sentimos la fuerza de un pueblo que supo construir en armonía con el paisaje.
Trepando Monte Albán: la subida por esas escaleras fue un gran sacrificio, parecía que nunca llegaríamos a la cima.
Datos prácticos:
- Ubicación: a 10 km de Oaxaca.
- Conviene dedicar medio día al recorrido.
- Imperdibles: Gran Plaza, Juego de Pelota, Tumbas con relieves.
- Tip: llevar agua y sombrero, el sol es fuerte en la cima.
Los Alebrijes
Ayudan a espantar los malos espíritus de los hogares. Son figuras fantásticas y coloridas del arte popular mexicano, realizadas con cartón y alambre.
Cuenta la leyenda que un cartonero enfermó y, en sus sueños, vio animales muy coloridos que lo rescataban. Al recuperarse, trabajó sobre esas visiones y dio forma a los primeros Alebrijes. Desde entonces, estas criaturas se convirtieron en símbolos de protección y creatividad, llenando de color y magia los mercados y talleres de Oaxaca.
Sabores de Oaxaca
Oaxaca también se descubre a través de su cocina. El mole oaxaqueño, con sus mezclas de chiles, especias y chocolate, es un verdadero ritual de sabores. El chocolate artesanal, espumoso y aromático, acompaña las mañanas como un abrazo cálido. Y el mezcal, con su toque ahumado, guarda en cada sorbo la memoria de la tierra y del maguey.
En los mercados, los aromas se mezclan con los colores de las artesanías, y cada puesto es una invitación a probar, a compartir, a sentir que la cultura también se vive en el paladar.
Camino hacia Oaxaca Centro Histórico de Oaxaca
El Centro Histórico de Oaxaca, de origen colonial (siglo XVI), se conserva con una belleza que sorprende. Sus templos son tremendamente ostentosos, con mezclas de tradiciones locales y mucho impuesto desde Europa, como si cada fachada contara una historia de encuentro y tensión cultural.
Catedral de Oaxaca
El zócalo es el corazón de la ciudad: allí se encuentra la Catedral, rodeada de mesas donde se disfruta muy buena comida, kioscos de chocolate espumoso y, por supuesto, el mezcal acompañado de la tradicional sal de gusanito. Es un espacio vivo, donde la historia se mezcla con la vida cotidiana y la alegría de compartir.
Templo de Santo Domingo
Ese día el cielo amenazaba tormenta, y las nubes oscuras contra la piedra dorada de Santo Domingo crearon una imagen que parecía sacada de otra época. Con su fachada barroca tallada al detalle y sus torres coronadas de azulejo, es una de las joyas religiosas de Oaxaca — y por dentro guarda un interior recubierto en oro que deja sin aliento. Llovió lo justo y necesario para salir corriendo hacia algún café, con la excusa perfecta para un café y algo dulce.
Mitla
Y llegamos a Mitla, un lugar del que me enamoré por completo. Sus cúpulas rojas se recortan contra el cielo, testigos de una historia singular: aquí lo prehispánico y lo colonial no se yuxtaponen, se entrelazan. Las grecas talladas por manos zapotecas siguen ahí, debajo y alrededor de la iglesia que los españoles levantaron sobre el sitio sagrado. Pocos lugares cuentan con esa honestidad la superposición de dos mundos.
Escultura amarilla, con un toque propio, en la zona de los Valles Centrales, camino hacia Tule.
Árbol del Tule
Llama la atención el Árbol del Tule. Al final del pasillo se encuentra la iglesia. Nos escoltó durante toda la visita un grupo interpretando música tradicional.
Santa Maria de la Asunción
Santa María de la Asunción es un pequeño templo; toda la vida cultural de la zona gira alrededor del árbol y la iglesia.
La experiencia se volvió festiva: caminar bajo la sombra del árbol y escuchar esas melodías fue sentir que la cultura vive en cada gesto, en cada sonido.
Veracruz
Rumbo a Veracruz
El itinerario se modificó por las inclemencias del tiempo: una ruta cortada nos obligó a desviarnos hacia Veracruz. El recorrido fue largo y cansador, y ese es el recuerdo que permanece.
A veces los viajes también se definen por lo inesperado, por esos desvíos que nos sacan de lo planeado y nos llevan a otros paisajes. Veracruz apareció como un destino imprevisto, con su aire costero y su historia, marcando un capítulo distinto dentro de la travesía.
Veracruz 2017 — el puerto que nos recibió cuando el camino cambió de rumbo
Si pasan por Veracruz, hay que probar los helados. Muy buenos!!!!!!
Allí, entre calles vivas y voces festivas, escuchamos con fuerza el llamado: “¡Güera, Güera!”, invitando a probar los deliciosos helados.
Si pasan por Veracruz, hay que probarlos: son frescos, muy buenos, y forman parte de esa alegría espontánea que caracteriza al puerto.
Helado de garrafa en la plaza de Veracruz — un sabor que celebra la vida del puerto
Llegamos a la plaza donde había un gran escenario. Los cantos y bailes fueron un gran atractivo.
Pareja de bailarines veracruzanos con trajes blancos y flores rojas y amarillas, en la plaza de Veracruz
Pareja de bailarines con trajes blancos y flores.
A pesar de que al
día siguiente el madrugón fue casi excesivo, Veracruz impacto.
Muchos kilómetros, el viaje se hizo largo, arribamos a Chiapas
de Corso, donde el calor era intenso. En Chiapas la religiosidad acompaña todos los
actos.
El río Grijalva nos acercó al Cañón del Sumidero, con sus altísimas paredes desde donde se asoman cascadas y cuevas. Un paisaje imponente que deja sin palabras.
San Cristóbal de las Casas
Llegamos a las comunidades indígenas en San Cristóbal de las Casas, Zinacatan, nuestra guía nos presentó alguien perteneciente a la comunidad.
Comenzamos a palpitar con sus rituales. Todo moviliza, impacta. Es
otra cultura, que no es fácil descubrir, pero allí están invadidos por
otra cultura, que no es fácil descubrir, pero allí están invadidos por nosotros los turistas y ellos intentando mostrar sus rituales movilizadores, su mundo y
vender artesanías para subsistir.
Frente a la puerta de la Iglesia de San Juan Bautista, en San Juan Chamula. Al poco tiempo de haber viajado nos impactó escuchar que la iglesia fue dañada en el sismo de septiembre de 2017
El cementerio de San Juan Chamula guarda entre sus cruces verdes y flores los restos de un antiguo templo, hoy en ruinas de piedra cubierta de musgo
Las cruces de este color, a diferencia de las negras o blancas de otros cementerios mexicanos, tienen un significado propio en la cosmovisión maya-tzotzil: representan el árbol sagrado, puente entre los vivos y el más allá.Una de las iglesias mas impactantes.
Palenque
Palenque pertenece a la cultura Maya, su misticismo acompaña a una arqueología única, es considerado el centro ceremonial más importante de la cultura maya, esta circundada por selva.
Frente a Misol-Há, la tentación de mojarse es imposible de resistir. Dejamos las cosas a resguardo y nos acercamos a la cortina de agua sin pensarlo dos veces: el agua fría cayendo con fuerza, la selva alrededor, esa sensación de estar completamente presentes en el lugar. No hay foto que pueda captar eso — solo queda el recuerdo de la risa y el agua empapándonos por completo.
Mérida
Campeche tiene un puerto colonial, varios centros ceremoniales mayas y majestuosas reservas naturales.
Monumento a la Patria.

Otro de los sitios arqueológicos mayas del circuito, con sus característicos arcos de piedra.
Palenque

El templo, enmarcado por la boca de una gruta natural, se recorta contra el azul intenso del cielo. Un juego de luces y sombras que parece invitar a descubrir Palenque desde otro ángulo.
El Palomar, con su característica cresta de siluetas triangulares, una de las construcciones más singulares de Uxmal. Impacta, admira, el detalle del trabajo hace que uno se pregunte cómo se hizo esto
Dispersas por toda la zona arqueológica se encuentran las escalonadas pirámides,palacios, juegos de pelota y cuadriláteros. Tal vez las estructuras más conocidas son la gran Pirámide escalonada y la Pirámide excepcionalmente redondeada del Mago.
Ángel posando en la entrada de piedra, con el musgo y el desgaste típico.
La Torre del Palacio asomando entre la llanura y la selva.
Uxmal
Con la piedra más clara y regular, el aro de piedra llamado el juego de pelota.
La iguana, placidamente, tomando sol.
Mérida
Mérida, la capital de Yucatán, guarda con orgullo su doble herencia: la colonial y la maya. En el corazón de la ciudad está la plaza de la Independencia, con la catedral de piedra y la iglesia de la Tercera Orden asomando a los costados — ambas de la época colonial, levantadas, como tantas en la región, con piedras de antiguos templos mayas. Cerca de ahí, la Casa de Montejo se impone con su fachada del siglo XVI, un ejemplo de arquitectura colonial plateresca que todavía llama la atención de quien pasa.
Edificio de arcadas con la torre del reloj en Mérida
En la actualidad es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la cultura maya, junto conlos de Chichén Itzá y Tikal
Chichén Itzá
Chichén Itzá es, sin dudas, uno de los complejos arqueológicos mayas más conocidos del mundo, en pleno corazón de la península de Yucatán. El Castillo, esa pirámide escalonada que se impone sobre la antigua ciudad, es la imagen que todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en México — y verla de cerca no decepciona. La ciudad, que llegó a ocupar más de 6,5 km², vivió su época de esplendor entre los años 600 y el siglo XIII. Caminando por el sitio todavía se distinguen relieves tallados en piedra en varias de sus estructuras: el juego de pelota, el templo de los guerreros, la plataforma de las calaveras — cada uno con su propia historia grabada en la roca.
Sonriendo frente a El Castillo de de Chichén Itzá
Relieve tallado en piedra maya en Chichén Itzá, con motivos de serpiente y jaguar
Edificio de Las Monjas en Chichén Itzá, con su cresta ornamentada de piedra
De noche, espectáculos de luz y sonido iluminan la
geometría sofisticada de los edificios.
Para ingresar y poder andar libre es necesario llegar
temprano, las colas suelen ser muy largas para el ingreso. Además, es necesario
llevar un buen gorro.
Chichen Itza: Magnifico único, arquitectónicamente es maravillosa: El Castillo, la Gran Cancha de Pelota, el Templo de los Guerreros, El Cenote Sagrado, etc.
Los cenotes con magnificas formaciones naturales de agua dulce
muy fría. Imperdible no darse un buen chapuzón.
Para cerrar el recorrido Playa del Carmen, bella, agua cálida, transparente, un mar increíble. Nos lamentamos de los pocos días que tuvimos para disfrutar estas playas.
Así unos años después viajamos solamente a Playa del Carmen. Gran cantidad de sargazo -- esa alga marina que llega arrastrada por las corrientes del Caribe y se acumula en la orilla— había invadido las playas. Cuadrillas de trabajadores se ocupaban a diario de retirarlo, en una tarea que parecía no tener fin. (y no lo tiene)
Tulum






























































