El skyline de Londres visto desde el Millennium Bridge, con el Támesis en primer plano
Londres y….
Llegar a Londres, regresar de Londres.
Inglaterra, Escocia Irlanda.
En nuestra imaginación, pensamientos, rondaba la idea de Londres, un destino que nunca habíamos hecho. Estaba allí, como en stand by. ¡Un día Ángel dice, “ya saqué”, “nos vamos el 20 de mayo por British!”
– Acá estamos, volando, tratando de recordar los preparativos. En realidad, pareciera que todo quedara o se amontonara para el ultimo día. Una decisión importante fue la de llevar solo valijas de mano. Tuvimos todas las precauciones necesarias para saber que poníamos en ellas. (y luego de la experiencia, creemos que se puede llevar mucho menos).
Otra previsión es que todo lo que se lleva en la valija de mano, relacionado a envases, vaya en bolsas tipo ziploc, estas son transparentes y permite en el escaneo ver lo que hay dentro.
Algo para comer en la espera, Ezeiza se caracteriza por ser sumamente cara, nos enteramos que hay un tope establecido para el café en cuanto al precio.
Volamos en British en ida y vuelta. El regreso con algunos inconvenientes que ya relataré.
Frío en el avión. Arribamos en horario, quien no estaba en horario era el taxista del Hotel. Comenzamos con un tour por Escocia e Irlanda, donde hay un pantallazo, pequeño, de algunas ciudades. Una muy buena guía (Eva) y transportista ayudaron a disfrutar del recorrido. Un tour que ya está armado, donde no hay opciones de cambios
El primer Premier Inn, con una ubicación buena si sos caminante. Su cercanía con la torre y el puente de Londres lo favoreció.
Salimos a caminar, nos encontramos con la torre, el río Támesis, descubrimos y reconocemos lugares tantas veces vistos en imágenes. Se nos comenzó a mostrar un primaveral Londres, entre la arquitectura tradicional y la moderna.

El Tower Bridge, custodiando la Torre de Londres a orillas del Támesis.
Una cena y a descansar: se nos venían días de mucho andar.
INGLATERRA
Temprano para un recorrido por la ciudad. Puntuales, buenos guías. En Londres, Mary me recordó a una inglesa de las películas tradicionales. Eduardo con una chispa que hacía entretenido el relato. En bus vimos Londres, Inmenso, majestuoso, fue nuestra primera impresión.
Skyline de la City de Londres visto desde el río Támesis, con rascacielos modernos bajo un cielo despejado
No pudimos ver el famoso Big Ben, está en reparación, tapado por obras. Hasta sus estructuras debieron asegurarse, según los previsto acá de 4 años estará (2023) finalizada la obra. (La obra finalizó en el 2022)
Llegamos a ver el cambio de guardia inglesas, su música excelente, un desfile perfecto. Sentis que entras en una película inglesa
Una larga caminata, Underground línea Azul y St Pancras
Vista desde las terrazas de Google en Londres
Un encuentro en Google con Juan.
Caminar, caminar, caminar.
Algo importante, cuando preguntas en un bus o tranvías algo relacionado a lugares, combinaciones, la atención de los que manejan y su preocupación es impecable.
Un dato, para manejar un taxi hay que estudiar 4 años.
Un cuervo posado sobre un tacho de basura; no olvidamos que, según la leyenda, mientras haya cuervos la Torre de Londres seguirá en pie.
Una de las entradas a la Torre de Londres, con sus murallas almenadas.
El Tower Bridge, mirado desde otro ángulo, entre las nubes.
23 de mayo. Partimos a horario, a las 9 de la mañana cruzamos Londres por autopista rumbo a Cambridge.
Llegando a Cambridge, un día de sol y de mucho caminar.
Cambridge, ciudad universitaria a orillas del río Cam, queda a unos 80 kilómetros de Londres.
El Puente Matemático, que une dos partes del Queens’ College sobre el río Cam, tiene una leyenda curiosa: se dice que lo construyó Isaac Newton sin un solo clavo, y que cuando un grupo de estudiantes lo desarmó por curiosidad, no pudo volver a armarlo sin usar clavos. Es solo una leyenda. El puente se levantó en 1749, más de veinte años después de la muerte de Newton. Aun así, sigue siendo uno de los rincones más fotografiados de Cambridge.
Realizamos un recorrido por un pueblo muy típico y elegante, formado por colleges. Caminamos por el centro y, como era día de mercado, aprovechamos a comer unas empanadas tipo fatay que nos resultaron bien picantes. De allí en más empezamos a notar que toda la comida en Inglaterra tenía ese toque picante.
Entrada en arco de piedra a un patio interior de college en Cambridge, con césped verde al fondo y bicicletas estacionadas.
Un tramo de calma entre tanto andar: los patios internos de los colleges se abren de a poco, como pequeños refugios de piedra y verde.
La campiña se veía prolija, sembrada de cebada, algo de trigo y mucha remolacha. Confieso que me sorprendió: ¡qué descolgada estaba yo con esa imagen del campo inglés !.
Amplio parque verde dentro de Cambridge, con senderos entre el césped y una arboleda al fondo bajo cielo despejado.
Llegamos a York
El York Minster, la catedral más grande del norte de Inglaterra.
Llegamos a York, una ciudad amurallada del nordeste de Inglaterra que conserva sus raíces romanas hasta el día de hoy. Lo primero que impone es su catedral, el York Minster, del siglo XIII y la más grande del norte de Inglaterra: sus vidrieras medievales y sus dos campanarios en pleno funcionamiento le dan una presencia notable en medio de la ciudad. Las antiguas murallas siguen en pie, formando un sendero que se puede recorrer a ambos lados del río Ouse. Nos hubiese gustado ingresar, pero no fue posible. Impacta su grandeza.
Y hay una curiosidad que no podíamos dejar pasar: dicen que en York está la calle más pequeña del mundo.
En York está la calle más pequeña del mundo, la Whip-Ma-Whop-Ma-Gate
Nos contaron que York apuesta fuerte a la energía renovable, con la meta de que para 2020 toda la ciudad funcionara con este tipo de energía.
Una iglesia de piedra con su torre almenada.
En dos horas llegamos a Durham, una ciudad histórica y pequeña, de estilo victoriano, capital del condado que lleva su mismo nombre, en el noreste de Inglaterra. Lo primero que sorprende es ver su gran catedral, cara a cara con un castillo.
Una escultura enigmática nos salió al paso en pleno centro de Durham
La escultura se llama “The Journey” y representa a los monjes que, huyendo de los vikingos, cargaron durante años el cuerpo de San Cuthbert hasta que lo depositaron en Durham, donde hoy descansa en la catedral.
Ya caía la tarde cuando salimos a caminar por el casco histórico de Durham. Las calles empedradas, angostas y con esa luz tibia del atardecer invitaban a perderse sin apuro entre edificios que parecían no haber cambiado en siglos.
Perderse sin apuro por las calles de Durham.
Algo que nos llamó la atención mientras recorríamos las calles: en Durham, las clásicas cabinas telefónicas rojas se reutilizan de las formas más variadas — como cajeros automáticos, pequeñas bibliotecas de intercambio, incluso venta de plantas.
Ya cayendo la tarde, caminamos por High Street, la calle comercial de Durham, con sus vidrieras encendidas y la gente circulando entre tienda y tienda.
Ese puente de cables se volvió parte de la rutina: era el camino de ida y vuelta entre el hotel y el resto de Durham.
Con los brazos en alto sobre un puente peatonal de cables en Durham, bajo un mástil alto y con árboles y cielo azul al fondoHotel: Durham — Radisson Blu Hotel, Durham 📍 Frankland Lane, Durham DH1 5TA 📞 +44 191 372 7200 🌐 info.durham@radissonblu.com
24
Salimos de Durham para dejar Inglaterra rumbo a Escocia, viajando hacia el norte. En el camino pasamos por Newcastle, una gran ciudad, hasta llegar a Alnwick: un pueblo pequeño donde el castillo cobra un protagonismo enorme. Allí, en sus exteriores, se filmaron escenas de Harry Potter.
El Castillo de Alnwick, entre prados y arboledas, en el norte de Inglaterra.
El Castillo de Alnwick es la residencia de los Duques de Northumberland, la familia Percy, y se construyó poco después de la conquista normanda, aunque fue renovado y remodelado varias veces a lo largo de los siglos hasta lucir su actual estilo gótico inglés. Cuando los duques no están, se puede visitar parte del castillo: nosotros pagamos 17 libras de entrada y la recorrida dura aproximadamente una hora. Lo que más nos impactó fue la biblioteca, con cuadros y obras de arte, entre ellas un Canaletto del castillo, algo curioso, porque Canaletto nunca estuvo en el lugar (y en su época ni existía la fotografía): cuentan que mandó jóvenes artistas a dibujarlo por él. del castillo está muy ligado a Harry Potter y a las películas que se filmaron ahí. El castillo permanece cerrado durante el invierno.
Desde Alnwick seguimos rumbo a Edimburgo,es la capital de Escocia, una ciudad de edificios imponentes. Es la segunda ciudad más grande de Escocia, después de Glasgow, y está ubicada en la costa este. La apodan 'Auld Reekie', que significa "Vieja Chimenea": en los tiempos en que la leña y el carbón eran los únicos combustibles disponibles, todas las chimeneas despedían grandes cantidades de humo, y las paredes de la ciudad quedaron ennegrecidas para siempre, si se limpiaran, se dañarían. Después de un recorrido guiado en bus sin bajarnos, seguimos caminando por nuestra cuenta.
El Scott Monument, en pleno centro de Edimburgo, con la piedra ennegrecida por el paso del tiempo. Homenaje al escritor Walter Scott
25 de mayo
ESCOCIA
Salimos temprano. la primera parada para tomar un café (según la consigna) fue en Pitlochry, una pequeña localidad ubicada en el centro-norte de Escocia, al norte de las ciudades de Glasgow y Edimburgo. La vestimenta típica de los escoceses nos resultó, quizá, un poco extraña: ¡kilts muy prolijos!
Maniquí en una vidriera de Edimburgo vestido con kilt escocés a cuadros rojos y remera de Edinburgh Scotland
Comenzamos a transitar un paisaje más boscoso, con mucho árbol, parques nacionales como el de los Cairngorms. Las montañas resultan peligrosas para escalar y que, por supuesto, se escalan, como un reto.
Mucha ganadería. Pasamos por la zona de las destilerías, donde el whisky típico es el de malta.
La Catedral de St. Giles sobre el Royal Mile de Edimburgo, con gente caminando por la calle empedrada al atardecer
Cabinas telefónicas rojas junto a comercios sobre el Royal Mile de Edimburgo
Camino a las Highland, las Tierras Altas de Escocia: una región montañosa del norte del país, con baja densidad de población y un relieve muy variado. El principal centro administrativo es Inverness. En esta zona hay clanes, grupos que desde hace muchos siglos se agrupan alrededor de un castillo. Con lluvia, llegamos al lago Ness. Un extenso y profundo lago de agua dulce que se extiende a lo largo de unos 37 km al suroeste de Inverness.
Cráneo metálico de un T-rex con grandes dientes, exhibido detrás de cordones en un centro de visitantes, junto a cajones de madera y un cartel.
El lago Ness es mundialmente famoso por Nessie, el monstruo que, según la leyenda, vive en sus aguas. Nos contaron que los rumores sobre un gran animal en el lago circulan desde hace unos 1.500 años. Muchos habitantes de la zona creen en su existencia; otros piensan que la historia se mantiene viva, sobre todo, por el turismo.
Entre historias, anécdotas y otras yerbas, llegamos a un castillo en ruinas, mucho menos imponente de lo que nos habían prometido: el Castillo de Urquhart. Fue un recorrido de muchas horas para ver poco que valiera la pena y, para quienes vivimos en Argentina, quizá no justifique semejante viaje. Realizamos un crucero por el lago.
Ruinas del Castillo de Urquhart junto al lago Ness, con un cañón antiguo en primer plano y colinas al fondo en un día nublado.De regreso, una zona totalmente despoblada, llamada la tierra de los fantasmas.Llegamos a Glasgow, la mayor ciudad de Escocia y la segunda del Reino Unido después de Londres y Birmingham. Para llegar al hotel tuvimos que superar un embotellamiento de tránsito, porque el Celtic había ganado el campeonato.
El peor hotel que nos tocó. un Premier Inn ¡¡malísimo!! Triste, sucio y oscuro, con un hall pequeño y habitaciones con recortes. Los ascensores funcionaban y la cama era buena. Cuando bajamos a desayunar, nos apuraron y nos ordenaron que no podíamos demorar más de 30 minutos, y el desayuno fue regular.
Nuestra experiencia en los Premier Inn no ha sido buena. No recomendaríamos estos hoteles.
Salimos temprano. A las 8 estábamos partiendo.
Domingo 26 de mayo
IRLANDA DEL NORTE
Llegamos a Cairnryan, un pueblo importante en la historia marítima, con servicios de ferry que conectan Escocia con Irlanda del Norte. Hay un control estricto para el ingreso al puerto: la guía pidió que tuviéramos el pasaporte en mano, ya que por ese ahí suelen "colarse" inmigrantes ilegales, muchas veces en los buses. Controlaron los papeles del bus y hubo una demora. Tuvimos una larga travesía, de más de 2 horas, hasta desembarcar en el puerto de Belfast.
Ángel en la cubierta del ferry rumbo a Belfast, con un bote salvavidas colgado sobre la estructuraNosotros en una selfie sonriendo en la cubierta del ferry, con una bandera al viento y colinas verdes al fondo
Belfast es la capital y ciudad más grande de Irlanda del Norte, de arquitectura victoriana, donde la convivencia entre católicos y protestantes sigue siendo tensa hoy en día. Hay murales que muestra la división, aunque desde el bus pudimos apreciarlos poco.
En 1912 se terminó de construir el Titanic. Acá dicen: "Lo construyeron los escoceses y los ingleses lo hundieron"
Maqueta a escala del Titanic exhibida en una vitrina de museo en Belfast
DUBLÍN
Vale la pena aclarar: Irlanda del Norte, con Belfast como su ciudad principal, forma parte del Reino Unido, mientras que el resto de la isla —la República de Irlanda, con Dublín como capital— es un país independiente. Una distinción que a veces se da por sabida, pero que conviene tener presente al recorrer la zona.
Sentimos que este tramo mereció un recorrido más pausado. Belfast y su historia reciente —los murales, la convivencia tensa entre comunidades, el legado del Titanic— dan para mucho más de lo que un paso rápido en bus permite conocer. Nos quedó la sensación de haber visto apenas la superficie, sin la posibilidad de detenernos, preguntar, o simplemente dejar que el lugar hablara un poco más.
Llegamos a Dublín por la tarde, para un corto recorrido por la zona. Realizamos un tour panorámico de la ciudad, donde nos mostraron a través del vidrio los principales atractivos.
Una cena divertida, con unas salchichas, puré de cebolla frita y, por supuesto, una cerveza negra.
El Hotel Ballsbridge, muy buen hotel.
Se lee la poesía "Six Ways of Looking at a Pomodoro" (en español, "Seis maneras de mirar a un Pomodoro"), escrita por el profesor y poeta John Scattergood, inspirada directamente en esta escultura.
Esa esfera dorada, agrietada y a la vez pulida como un espejo, es "Sfera con sfera" ("Esfera dentro de esfera"), obra del escultor italiano Arnaldo Pomodoro, donada por el artista al Trinity College en 1982-83. Su superficie perfecta, resquebrajada para revelar el engranaje interno, invita a mirar dos veces. Hay versiones hermanas de esta escultura en lugares como la sede de la ONU en Nueva York y los Museos Vaticanos, entre otros — pero fue esta, la de Dublín, la que inspiró el poema .
La bandera de Irlanda es tricolor, compuesta por tres franjas verticales de iguales dimensiones: verde, blanca y naranja. La franja naranja simboliza a los protestantes de Irlanda, y la verde representa a los católicos. La blanca representa la paz que finalmente llegará entre ambos.
Las carreras de caballos son lo más popular y la policía es un cuerpo llamado Garda Síochána, que significa 'Guardián de la Paz'.
En una de las calles del centro, nos cruzamos con este retrato callejero de Seamus Heaney, el poeta irlandés que ganó el Nobel de Literatura en 1995, obra del artista Tom Byrne.
Visitamos la Biblioteca del Trinity College con muchas expectativas. Cuando ingresamos a esos espacios de techos abovedados e infinitos libros, nos embargó una gran emoción, que se fue diluyendo ante la cantidad de turistas que invadían todos los espacios.
Long Room de la Biblioteca del Trinity College, Dublín.
La Catedral de San Patricio, erigida en honor al patrono de Irlanda (St. Patrick's Cathedral), es una de las dos catedrales pertenecientes a la Iglesia de Irlanda.
La Catedral vista desde afuera.Ábside de la Catedral de San Patricio, con altar de piedra tallada bajo cinco vitrales góticos ojivales y bancos de madera en primer plano
28 de Mayo
Gales es una nación constitutiva del Reino Unido. Se ubica en una península al oeste de la isla de Gran Bretaña, donde limita al oriente con Inglaterra y al occidente con los mares de Irlanda.
Según la tradición, el origen del dragón rojo representado en la bandera de Gales, llamado Ddraig Goch o Dragón Galés, proviene de un antiquísimo conflicto entre dos de estas bestias, una blanca y una roja.
Vidriera de un comercio en Gales con la bandera del dragón rojo (Ddraig Goch), botellas de cerveza galesa y cajas de dulces típicos
Del dragón blanco se decía que era la encarnación del mal. Cuentan que ningún otro país del mundo tiene tantos castillos por metro cuadrado como Gales. Desde los fuertes romanos a las plazas normandas, pasando por los bastiones sajones, la historia de Gales se ha escrito en piedra.
El castillo de Caernarfon, situado sobre el estrecho de Menai, es uno de los destacados.
Plaza de un pueblo galés con una iglesia de aguja gótica, un monumento conmemorativo al frente y edificios históricos alrededor, bajo un cielo nublado.
Liverpool
Cartel curvo rosa con el mensaje 'Welcome to Liverpool ONE' sobre el edificio del Bierkeller, en el centro de Liverpool.Llegamos a Liverpool por la tarde. Dejamos las cosas en la habitación y salimos hacia el museo de los Beatles: música de bienvenida durante todo el recorrido, imágenes conocidas, relatos, fotografías y una audioguía que complementa muy bien la visita. Caminamos un poco por la ciudad y fuimos a La Caverna: fotos, buena música, canciones de los Beatles y de Elvis
Ángel apoyado junto a un piano blanco en el museo de los Beatles, con fotografías enmarcadas y una guitarra de fondo.Después, atratar de dormir para seguir: sentimos que estábamos agotados. El desayuno del hotel fue regular.
Liverpool — Mercure Liverpool Atlantic Tower 📍 30 Chapel Street, Liverpool, L3 9AG 📞 +44 151
227 4444
29 de mayo
Ese día, lejos de casa, extrañamos la tradición de los ñoquis del 29. Nos consolamos pensando en la próxima vez que pudiéramos prepararlos nosotros mismos.
Visitamos Oxford
Lo hicimos por nuestra cuenta, sin guía, y nos quedamos varias horas recorriendo la ciudad. Entramos a Christ Church.
Es Uno de los colleges más conocidos de la Universidad de Oxford, y paseamos por su jardín, el War Memorial Garden.
Caminando por las calles nos cruzamos con detalles típicos de la ciudad, como un viejo buzón de correo inglés.
En Pembroke Street, un simpático cartel con un conejo blanco que anunciaba The Story Café: un guiño a Alicia en el País de las Maravillas, ya que Lewis Carroll escribió el libro mientras era profesor en Christ Church
Nos despedimos de Oxford con la sensación de haber recorrido siglos de historia entre piedras, jardines y bibliotecas.





























