8.15.2015

Italia y la Puglia 2015.

                   Atardecer sobre el mar Adriático en la costa de Puglia, Italia, con cielo                     naranja y olas suaves en la orilla.

 

                                         Italia y la Puglia. 2015, 2018

 

                      Este relato fue escrito, y vaya a saber por qué misterio, la computadora "se lo tragó". No será lo mismo, pero algo de lo escrito regresará: la memoria colaborará.

Otro viaje, algo diferente: una conexión desde el sur de Italia —la Puglia— nos lleva a pensar que estaremos, insólitamente, viajando hacia el sur. Imposible programar, no sabíamos "niente". Un pasaje a Roma, de ida y vuelta, eso era todo. Para nosotros, que nos gusta saber por dónde andaremos, esto resultaba desconcertante.

Partimos hacia Roma. La reconocimos enseguida, aunque caminamos en exceso por ser el primer día. Al arribar tomamos una minivan conducida por Roberto, agradable, que sabe cuidar su trabajo; nos dejó en la puerta del B&B, y la zona nos cautivó de inmediato: una calle llena de mesas, donde a esa hora ya se juntaba la gente a comer, tomar, conversar. 


Calle de Roma con mesas de restaurantes al aire libre, pizzería y gente paseando, primer día de viaje


Abrazos, risas, emoción en ese primer encuentro y reconocimiento. Algo totalmente nuevo, extraño, quien nos había conectado, allí estaba esperándonos, partimos hacia Lecce.

Anfiteatro romano en la Piazza Sant'Oronzo, en el centro histórico de Lecce, Puglia                        


Situada en el corazón de la península del Salento. Una ciudad barroca, suele conocerse como la Florencia barroca.

Con una gran sonrisa y su cámara de fotos, Pina comenzó a demostrar su cordialidad: con sus ideas, su continua charla, nos hacía sentir cómodos.

    Caminamos Lecce, (será siempre la más linda ciudad de Italia) y de allí a Novoli. El pueblo donde nació el abuelo Angelo De Pascalis. Cuantas emociones.



        Fachada del Teatro de Novoli, en la plaza principal del pueblo, Puglia          Novoli
 
La Puglia una tierra multiforme, tanto del punto de vista geográfico morfológico, cuanto de lo histórico y cultural. Una región bañada por el mar. Hecha de “calera, tierra roja, grandes monumentos”.

Mapa turístico del Salento (Cartoguida del Salento) mostrando la geografía de la región de Puglia, Italia

El habla y el tono italiano se van metiendo dentro de uno (y aún no sabíamos todo lo que nos esperaba).

Nuestro hotel, un B&B llamado Navona Rooms, a pasos de la Plaza Navona —un lugar mágico y soñado para estar en Roma, que invita a recorrer de noche esos rincones de tanto movimiento.

Recorrimos Roma por todas sus calles. 

El Panteón de Roma visto desde la Piazza della Rotonda, con turistas y carabinieri en primer plano

A la mañana siguiente desayunamos temprano en el bar de abajo, con libros a la venta y una pareja italiana amable que atendía con rapidez. Después subimos a la minivan que nos llevó al aeropuerto, para tomar el vuelo a Brindisi, según nos habían indicado.

        Aguas del Jónico                             

Luego conocimos el mar: El Jónico, aguas cálidas, arenas lisas, increíble. Sentí que vivía un gran sueño. Contenta y sumamente emocionada.

                                       

Nos presentaron a Rosana, quien siempre la llevaremos en el recuerdo por su simpleza, cordialidad, y sus tortas que además enseñó hacer.

El domingo una misa que nos emocionó.

Conocimos a Giovanni, mucha alegría en cada encuentro.

El caminar por Lecce, Pina, me hizo comprar unas sandalias: Vía Leuca, Puerta San Biagio, Sto. Oronzo,

                  

                Puerta San Biagio, una de las puertas barrocas del centro histórico de                      Lecce


                                   

                      Santo Oronzo 

Los gestos de ternura familiares quedaron viviendo en el corazón.

Por la mañana Pío nos traslada a Lecce, la recorrimos a nuestro ritmo, saboreamos algún café sin apuro. Regresamos en bus. A la tardecita nos llevan a una fiesta típica en Salento la fiesta de Sto. Oronzo. La Plaza está dedicada a Santo Oronzo patrón de Lecce, que según la tradición fue nombrado primer obispo de la ciudad por San Pablo.

                                 


          Iluminaciones (luminarie) nocturnas durante la fiesta de Santo Oronzo en el            Salento, con multitud reunida en la plaza

          Allí bailamos al ritmo de la tarántula. 

Por la mañana con Pina vamos a una masseria que es una de las características de la campiña italiana de la Puglia. La mejor ricota que recuerdo haber saboreado.

                 

         Vacas alimentándose de heno en una masseria de la campiña de Puglia
         

         De Porto Cesareo a Otranto

Recorrimos Porto Cesareo, Marina de Rocca, Otranto, Gruta de la Poesía, Torre la Pillo. Un día de gran calor.

           

Visitantes en la Gruta de la Poesía con cartel en las rocas, costa del Salento, Puglia
                                 
Interior de la Gruta de la Poesía con aguas turquesas y bañistas, Puglia


Pileta natural en roca calcárea con aguas cristalinas en la costa del Salento





                   


Terraza de restaurante frente al mar en Otranto, con vista al Adriático
                                  


                     
           Torre histórica costera iluminada de noche en el Salento, Puglia            

        Porto Cesareo

Con Pina recorrimos Copertino, una ciudad situada a unos 15 km de Lecce con un castillo medieval. Ingresamos a la Iglesias, alguna del Siglo XIII, un complejo de dominicanos y la iglesia Santa Clara.

           


 Callejón de piedra en el centro histórico de Copertino, Puglia

 



Perro descansando en una fuente de mármol en Copertino, Puglia

 

Corredor de arcos de piedra iluminado en el interior del castillo medieval de Copertino, Puglia"

      Arco monumental barroco decorado con motivos florales en Copertino, Puglia

Por la noche, Pío nos invitó a cenar en el Grand Hotel Tiziano e dei Congressi, en Lecce — un muy buen lugar. Entre los platos, uno nos sorprendió: bife de caballo. Para nosotros, algo totalmente desconocido en la mesa. Podemos encontrar algo de caballo en una mortadela, pero un bife de caballo, jamás habíamos probado.

                           Nardò

          En tren — muy antiguo — fuimos a Nardò, una ciudad del Salento con un                centro histórico encantador. La recorrimos a nuestro ritmo, sin apuros. Al                  regresar a la estación de Novoli, Teresa fue a buscarnos para que no                        camináramos demasiado.                  Siempre estaban cuidándonos.


           Cabina de conductor de tren antiguo en la línea ferroviaria del Salento,                     Puglia

Al “pomeriggio” fuimos a una fiesta.Nos invitaron con pitula. ¡Qué es la pitula? Luego de escuchar el nombre con cierta intriga, descubrimos que no era otra cosa que nuestras tortas fritas. Otro momento de mucha risa: en pocos días habíamos comido caballo y tortas fritas con nombre italiano, en medio de una fiesta con mucho movimiento y alegría. 

                


           Preparación de la masa de pitula en un balde durante una fiesta popular en el Salento    


 

     Fritura de pitula en sartén sobre               fuego a gas durante una fiesta                 tradicional en Puglia




Novoli por la mañana, un concierto en Lecce por la noche en la Universidad, allí conocimos a Lilino, quien años después nos cedería un departamento para nuestra comodidad. Cena en una pizzería y encuentro familiar.

Novoli es una ciudad pequeña de la Puglia, con un ritmo de pueblo. Fuimos entrando y sacando fotos de las distintas iglesias, monumentos y lugares que nos atraían: la iglesia de San Salvatore, Santo Oronzo, la iglesia de San Antonio Abate, Plaza del Teatro.

         


      Iglesia de Novoli, Puglia, con campanario escalonado y fachada neoclásica

Un recorrido por Galatina, Corigliano (con sus Mosaicos, arcos, castillo), Leuca, Santa Maria de Leuca.  

          




Portada con escudo nobiliario en un palacio histórico del Salento, Puglia







 




                  


              Castillo medieval de Corigliano d'Otranto, Puglia, con sus torres                                circulares de piedra

           

          “Per Far la assagalre Agli Ospiti"

Rosana nos trajo un budín de chocolate. Por supuesto una delicia.

Todo en familia

Por la mañana un reencuentro familiar que lleva a los orígenes, la prima mayor. Almorzamos a la italiana con Mimina y Toto. Aperitivo, amarena (licor de ciruelas) realizado por Mimina. Fideos a la bolognesa con un sabor muy especial, carne con papas y gran cantidad de frutas y cono si esto fuera poco el dolce. (Y había que probar y comer todo)

Por la tarde casamiento de la hija de un De Pascalis, donde il prete recibió a los italianos del norte, a los italianos del sur y a los argentinos.

Caminamos por el pequeño centro de Novoli, una ronda de abuelos con los cuales conversamos y fotografiamos. Estas imágenes nos acercan aquellas películas de los años 60. Pero también a esos cuadros que uno tiene grabado en la memoria, gestos, rostros, movimientos de nuestra infancia. allí estaba nuestros antepasados sentados, pero no en la memoria, sino acá en este momento.

     


 Ronda de vecinos mayores sentados en sillas frente al edificio municipal de Novoli por la noche, Puglia

Cerramos con un café cappuccino en la plaza donde los parroquianos en un dialecto propio del lugar nos sonaban como un idioma extraño.

Otranto 

En la orilla oriental del tacón de la boca italiana se alza Otranto. Ciudad antiquísima de la primera ocupación romana. La torre de la Catedral

         


Puerto de Otranto visto desde las murallas, con el mar Adriático al fondo

 

Las Mosaicos de la nave central Piaza Donno Chiesa de San Pietro Castello 


        Mosaico medieval del piso de la Catedral de Otranto, con figuras de animales          y escenas bíblicas

Hacia los Trulli

Las imágenes de los Trulli son una construcción rural, está siempre asociado a La Puglia como una de las expresiones típicas de sus características campestres. Póvola, Brindisi, Taranto son lugares que marcan Alberobello (la ciudad hecha de trulli) Patrimonio de la humanidad, reconocido por la UNESCO.

                 

  

  Patio interior de una casa típica en          Otranto con escalera de piedra y              detalles en azul
 

          Columna de Santo Oronzo iluminada de noche en la Piazza Sant'Oronzo de            Lecce

El clima mejoro, el calor dejo de aplastarnos.

Nos pasan a buscar, sabemos que llegaremos al Alberobello. Pío es un guía excepcional. Un ingreso a San Lorenzo campiña antigua, una casa también antigua.

           

Callejón entre trulli en Alberobello, Puglia, Patrimonio de la Humanidad UNESCO


 






 


                     

                                    Nosotros posando entre los trulli de Alberobello, Puglia                                                                                                                                                                                                                                                 Martina Franca. 

Un arco por el cual se ingresa al casco histórico, callecitas con mucho encanto, laberintos, cada portal es una imagen que deslumbra, iglesias antiquísimas, sonidos, luces, colores, aromas. 

          En el centro histórico nos cruzamos con un casamiento — los novios, los                 invitados, la alegría desbordando las callecitas de piedra.

               


Vista panorámica de Locorotondo desde los campos de cultivo, con la iglesia dominando el pueblo, Puglia

 

Es una elegante población rodeada por una muralla con puertas barrocas. La Plaza de roma, donde está el Palacio Ducal.

                       


             Arco barroco de ingreso al casco histórico de Martina Franca, Puglia

Locorotondo circular, lo mejor de este pueblo es la panorámica que se obtiene desde la carretera entre los campos de cultivo. Muy bello.

                           

Panorámica de Locorotondo entre campos de olivos, pueblo circular de la Puglia
 

             Callecita de Martina Franca con bicicleta apoyada en pared blanca y                         macetas de flores, Puglia

 

De allí un almuerzo extraordinario donde no falto nada.

            Mesa con abundantes antipasti típicos de Puglia durante un almuerzo en                  restaurante del Salento

       

Por la mañana caminamos por el cementerio recorriendo la historia familiar.

                                    


            Catedral de Nardò con rosetón gótico y plaza amplia, Puglia

Por la tarde con la Guía de Pio y Teresa terminamos de armar la “el recorrido de viaje hasta el 19, cuando arribaremos a Roma.

Lluvia, un concierto en Lecce.

Nardò

De la mano de Luiggina recorrimos Nardò, una ciudad del Salento con un centro histórico encantador. Por la mañana exploramos por nuestra cuenta, pero fue por la tarde cuando su conocimiento hizo que viéramos Nardò con otros ojos — cada rincón, cada plaza, cada iglesia contaba algo. Sin ella, muchos de esos detalles nos habrían pasado inadvertidos. Esa noche cenamos en su casa. 

Polignano a Mare

            

             Acantilados rocosos sobre el mar Adriático en Polignano a Mare, Puglia

        Tierra natal de Domenico Modugno, el autor de la inmortal VolareNei blu             dipinto di blu, felice di stare lassù — a quien se le rinde homenaje con una               escultura frente al mar, con los brazos abiertos como en pleno vuelo.


               Leuca         


                  Cruz de piedra en Santa Maria di Leuca, extremo sur de la península                        del Salento, Puglia"

Habría alguna forma para agradecer tanto cariño, afecto, cordialidad, tanto dar, no lo sabemos, no lo sabemos, no lo encontramos.

Las raíces italianas son fuertísimas.

  
Atardecer sobre el mar en Santa Maria di Leuca, extremo sur del Salento, Puglia

Receta


Torta Pastiscotto


    • 500g harina
    • 150 maizena
    • 3 yenmas huevos
    • 1 huevo entero
    • Piel de 1 limon
    • 250 gs azúcar
    • 250 manteca (grasa animal)
    • 1 cucharadita polvo hornear

Al horno y arriba la crema que se hace con los siguientes ingredientes

Para relleno

    • ½ litro de leche
    • 80 gs de harina
    • 20 maizena
    • 150 azucar
    • 4/5 yemas


          


Parte 2

Antes de continuar el relato, quiero detenerme en un papel. Un papel doblado, arrugado por los años, que guardo como una reliquia. Es el itinerario que Pío — marido de Teresa, prima de Ángel — nos escribió a mano antes de partir, para que pudiéramos regresar a Roma sin seguir las rutas más transitadas y habituales. Pío conoce Italia con esa profundidad que solo da el amor verdadero por un lugar: sabía de los pueblos donde el turismo no había llegado a desarmar lo escencial, de los caminos que merecen ser recorridos despacio. Ese papel nos acompañó en el viaje de regreso y se convirtió, sin que lo supiéramos entonces, en uno de los regalos más valiosos de todo el viaje.




Matera, la ciudad de piedra

         Matera es uno de esos lugares que no se olvidan. La visitamos por la tarde y           ya entrada la noche, cuando la luz dorada que ilumina las piedras milenarias           la convierte en algo que parece irreal. Un señor de la zona, con la                             generosidad típica del sur profundo de Italia, se ofreció a guiarnos y nos                   mostró lo que había sido su propia casa en ese lugar histórico — porque,                 hasta no hace mucho, la gente vivía allí.

                                                 Matera de noche

 El motivo de la visita son los Sassisassi significa piedras o rocas en                   italiano — un laberinto de viviendas excavadas directamente en la roca,                   declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hoy están                         deshabitadas y dedicadas al turismo.                                                                           Aún hoy conservan toda la  atmósfera de una  civilización antiquísima. 

                 

                                               Matera de día

      La ciudad nueva rodea y abraza este núcleo ancestral.

      El consejo para quien quiera visitarla: buscar alojamiento lo más cerca posible        de los Sassi. Desde allí, el recorrido se hace a pie, sin apuro, dejándose llevar        por los callejones y las vistas que sorprenden a cada vuelta.

        Altamura
       
        Partimos de Matera camino a Andria, haciendo una parada en Altamura. Lo primero que nos llamó la atención fue la gente — ¡todos petisitos! Una característica física tan uniforme que no podíamos dejar de notarlo mientras caminábamos por el centro. Una amplia calle peatonal nos fue llevando naturalmente hacia la iglesia, que vale la pena visitar — aunque hay que tener en cuenta el código de vestimenta.  Yo entré con pantalones cortos y una señora, con más celo que autoridad, me llamó la atención de manera poco amable. En Roma había entrado así sin problema, así que la sorpresa fue doble.



  Luego de un buen café en un bar de pasada — porque el café del sur de Italia siempre justifica la parada — subimos al auto para encaminarnos hacia Andria.


                                        Altamura, sus habitantes

                            

                                               
                                              Entrada a la iglesia.

     A la entrada, un león de piedra hace guardia — guardián estilóforo, como llaman a estas figuras que sostienen las columnas de tantos portales románicos del sur de Italia. Con su melena tallada en ondas y la pata apoyada sobre su presa, lleva siglos custodiando ese umbral

                                             Altamura

                                            Interior de la catedral

Un día de mucho calor, recorrimos algunos senderos muy campestres y llegamos a Andria, ubicada en la costa este de Italia, en la región de Apulia, donde dormimos esa noche. Caminamos lo más que pudimos, hasta que el cansancio nos venció

           

Castel del Monte

Castel del Monte fue otra sorpresa del viaje. No se necesita demasiado tiempo para visitarlo, pero vale absolutamente la pena entrar y recorrer el interior. Lo han puesto en valor para el turismo de manera ejemplar — todo cuidado, prolijo, bien señalizado. 

                            


Fue mandado construir por el emperador Federico II en el siglo XIII, y su planta octogonal —con ocho torres también octogonales en cada vértice, rodeando un patio central de la misma forma— sigue siendo un enigma para los historiadores: no se sabe con certeza si fue pensado como pabellón de caza, residencia o símbolo astronómico-matemático del poder imperial. La imagen del castillo desde cierta distancia es extraordinariamente fotográfica — esa silueta octogonal solitaria en lo alto de la colina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no se olvida fácilmente.

                   


Pero nada nos preparó para la vista desde adentro, ya en el patio central: alzar la cabeza y encontrar ese marco perfecto de piedra recortando el cielo. Quedamos maravillados.



Cada ventana, cada arco, revela el mismo cuidado: las bíforas géminadas con sus pequeñas columnas y capiteles tallados, enmarcadas en mármol rosado, son otra muestra del refinamiento que Federico II quiso para este castillo.

                                          Castel del Monte, Puglia

 Datos prácticos: Hoy en día la visita requiere reserva previa y entrada paga — no se puede ingresar libremente como hace unos años. El costo es de 5€ la entrada general (con descuentos para jóvenes de 18 a 25 años y gratuidad para menores de 18 y mayores de 65). El horario es de 10:00 a 18:45 entre abril y septiembre, y de 9:00 a 17:45 el resto del año. Un dato curioso: los dos leones que custodian el portal de entrada miran, cada uno, hacia el punto exacto del amanecer de los solsticios de verano e invierno — otra muestra de la precisión astronómica con la que fue concebido el castillo.

   

            

Un girasol en el camino... no pude resistir a fotografiarlo

Trani

De Trani guardamos apenas una imagen suelta, pero suficiente para no olvidarla: el puerto con sus barcos pesqueros de mástiles azules, y al fondo, asomándose sobre el mar, el campanario de la Catedral de San Nicola Pellegrino.

                        


Caminando por el muelle, un señor se resistía a que le sacara una foto — una sonrisa. El resultado fue esta estampa: él en su bicicleta, su perrito asomado en la canasta, los barcos de fondo.

                       


Melfi, una ciudad pintoresca

                                             

Salimos hacia Melfi, donde teníamos una reserva de un albergo, pero no estaba abierto, fuimos a recorrer el Castello de Melfi, el Museo, caminamos la ciudad muy pintoresca, una hermosa catedral, un café, y dado que el albergo no habría, partimos.

                                      

             

                                             
                                          Melfi, una ciudad pintoresca

                                    

                              
                               Higos y pimientos secándose en la ventana.

                                  
                                

Balcón secando pimientos.


La hornacina con la imagen religiosa.



          Salimos hacia Vulture, el camino de montaña no era nuestro deseo pero el GPS, hizo que anduviéramos por una escarpada montaña. Arribamos a Venoza, la Citta di Orazio.    
                                                                                    

         Venosa, la Città di Orazio

Arribamos a Venosa casi por casualidad — no estaba en nuestros planes originales. Encontramos un lugar para dormir acogedor y encantador, el Domus Aurea B&B, en pleno centro histórico. Jamás olvidaré el desayuno: una mermelada casera de frutos rojos con unos cornetinos enormes que justificaban el viaje solos.  

                             



                               Albergo Domus Aurea B&B

Disfrutamos la ciudad con calma. Visitamos la casa de Orazio — el gran poeta latino nacido aquí en el 65 a.C. — y nos detuvimos a charlar con un escultor amable mientras observábamos su trabajo. Venosa es de esas ciudades que no estaban en la agenda pero que terminan siendo de las más recordadas. En una tarde se recorre, los precios son accesibles y se come bien.

                                              

Al salir de Venosa, la aventura continuó. Casi al final de la calle principal, un castillo; la catedral imponente; una calle angosta que se abría de pronto en una fuente con un león. Zona de leones, sin dudas —Venosa tenía la costumbre de sorprender a cada vuelta. 



Pero la verdadera historia fue la salida de la ciudad. O entendimos mal las indicaciones, o era realmente el camino más corto: el caso es que terminamos recorriendo un largo trecho de tierra hasta llegar a la ruta principal. Y en ese desvío inesperado llegó el premio: una iglesia que nos hizo frenar en seco, un campanario que pedía a gritos una foto, y el descubrimiento de un templo que no figuraba en ningún plan.

                             

A la entrada, el león de piedra custodia la catedral desde hace siglos. A su lado, un hombre busca el amparo que puede.

         

Su historia está escrita en la piedra — y también en este cartel que nos detuvimos a leer.

                    

         

                             Dentro de la Trinità, la luz hace su propia liturgia.

  
                  La nave central de la SS.ma Trinità: piedra, silencio y siglos de historia                    en perfecta armonía.
                   
   

       Afuera, las piedras dispersas cuentan lo que quedó en el camino. La iglesia sigue en pie desde antes del siglo X.

                        
                 
               El pavimento resquebrajado en primer plano, la Reggia al fondo. Italia                     cuida su historia — aunque a veces el tiempo lleva ventaja.
   

 Cuando uno piensa en palacios reales europeos, Versalles aparece inevitablemente en la lista. Pero hay quienes, como yo, guardamos una experiencia menos deslumbrante de esa visita. Caserta, en cambio, fue una revelación.  

          El gran canal de los jardines: la escala de Caserta se mide en kilómetros.

 La Reggia di Caserta — mandada construir por Carlos III de Borbón en el siglo XVIII y diseñada por el arquitecto Luigi Vanvitelli — es el palacio más grande del mundo por volumen, y desde 1997 Patrimonio de la Humanidad. Números que impresionan sobre el papel, pero que sólo cobran verdadero sentido cuando uno está adentro, caminando sobre mármoles que reflejan techos dorados, perdiéndose en galerías de arcos que no parecen tener fin, y descubriendo que los jardines se extienden kilómetros hacia el horizonte.






Ángel y el árbol centenario: una pausa necesaria en tanto esplendor.


                                                  



 Entre rosas y árboles centenarios, el parque de Caserta guarda otra escala de belleza.
Dioses y héroes de mármol, eternamente apostados en los jardines de la Reggia.                                 

Un reloj con jaula y pájaro dorado: el capricho de un rey convertido en obra de arte.


                                     

Desde el suelo, las salas de la Reggia se multiplican hasta el infinito.

                      


                                           Las arañas de bronce dorado de la Reggia: un derroche de luz y artesanía que no deja indiferente a nadie.







La galería de entrada: los arcos se multiplican hasta el infinito y el visitante se siente pequeño






Luego de un camino con poco tránsito, entre colinas verdes y silencio, llegamos al B&B de Svaraglia. En medio del verde, un lugar para descansar y disfrutar: una habitación amplia y cuidada, una cama generosa, un ambiente muy familiar. Los dueños querían conversar, y esas charlas resultaron invaluables — nos orientaron sobre todo lo que podíamos hacer en la zona, y nosotros les contamos sobre nuestro país y las posibilidades de turismo que ofrece la Argentina. Uno de esos intercambios que enriquecen el viaje tanto como los monumentos.

                         


Al día siguiente comenzamos a andar. Alatri es una ciudad antigua y cuidada, donde lo cotidiano está enmarcado por la cultura y los edificios medievales. Recorrerla significa subir escaleras que te llevan a vistas magníficas, cruzar umbrales de piedra que han visto pasar siglos.

                               

  Mapa turístico de Alatri con los principales  monumentos y puntos de interés del      centro histórico, Ciociaria, Italia. 

                              




   
Vista panorámica de Alatri con sus casas de piedra escalonadas en la colina y las murallas ciclópeas en lo alto, Ciociaria, Italia.                               

Como es nuestra costumbre, hicimos el camino sin destino fijo, para recorrer, descubrir y encontrar. Calles angostas, paredes de piedra, ingresos en forma de arco que invitan a seguir caminando. La vida cotidiana del pueblo aparecía en cada esquina: ropa tendida entre los arcos, macetas con plantas, faroles de hierro forjado.    

                        

Rincón del centro histórico de Alatri con ropa tendida en un balcón, arco de piedra y macetas, imagen de la vida cotidiana del pueblo, Ciociaria, Italia.







Calle angosta con adoquines y casas de piedra en el centro histórico de Alatri, Ciociaria, Italia.







 

                                                                    Paseo junto a las murallas ciclópeas de Alatri visto a ras del suelo, con árboles al fondo, Ciociaria, Italia.










Al caer la noche, encontramos un restaurante que no solo estaba muy bien ambientado sino que la comida fue deliciosa. No recuerdo el nombre, pero sí recuerdo que no fue caro y que comimos muy bien — instalados entre paredes de piedra antigua, como si el pueblo nos hubiera invitado a su mesa.



                                 

 Fumone

Llegamos a un pequeño pueblo medieval, tranquilo, hecho para caminarlo y fotografiarlo. Un gran paredón de piedra permite estacionar el automóvil con el que nos movíamos. Muy cerca de la entrada, un camino empedrado guía hacia el centro de Fumone.


           
          Paredón de piedra y playa de estacionamiento a la entrada de Fumone

     

 Callejón empedrado con escalones de piedra en el centro histórico de Fumone


        
 Puerta metálica de gas, con el escudo del Comune di Fumone en relieve dorado
                                     

                    
 Tronco de árbol con cintas en los colores de la bandera italiana ondeando al viento

Desde lo alto, la vista es muy bella: el pueblo aparece entre caminos que serpentean según manda la montaña.

                                     

Vista desde las alturas de Fumone: pino en primer plano y el valle con el pueblo entre las montañas.   
                                   

Callecita empedrada del centro histórico de Fumone con casas, balcones y cielo azul

No hay duda de que el castillo medieval se impone.  Fumone esconde en su corazón el Castello Longhi, donde el Papa Celestino V —el del "Gran Rifiuto"— estuvo prisionero y murió en 1296. 

 Ángel junto a la imponente muralla de piedra del Castello Longhi de Fumone

                             

                             
                                     La escalinata con el marco de entrada. 

 El cartel del pueblo cuenta una historia que, entre el idioma y la letra pequeña, no es más que una invitación a detenerse y mirar.     

                                 
                                   

                La Chiesa Collegiata della Santissima Maria Annunziata preside la plaza con su escalinata y su torre con reloj. Data del siglo XIV y guarda en su interior un fresco que representa la muerte del papa Celestino                     
                             


Fachada de la Chiesa Collegiata della Santissima Maria Annunziata de Fumone con su escalinata y torre campanario

                                                   

Una cruz de hierro en primer plano y la iglesia detrás — imagen que resume bien el espíritu de este pequeño pueblo de la Ciociaria.

                                            

      
Nosotros  frente a la Chiesa Collegiata della Santissima Maria Annunziata de Fumone

ByB de Svaraglia. En medio del verde un lugar para descansar y disfrutar, una gran cama, una habitación importante, un lugar muy familiar, charla con ellos, que querían conversar. Recorrimos: Fumone, Ferentino, Anagni, Alatri, donde tomamos el ultimo café económico, el bar del Duomo, una catedral Romanica y camino hacia Roma.

       

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                                             Ferentino

                           
    
En Ferentino, una esquina nos detuvo en seco: una fachada cubierta de plantas y flores, macetas apiladas hasta el techo, trepadoras que se derramaban por la piedra antigua. Mientras sacábamos fotos, el dueño de ese jardín apareció en la puerta. Lejos de molestarse, nos invitó a pasar a tomar un café y nos contó la historia de cada planta, con la naturalidad y la generosidad que uno aprende a esperar de la gente italiana.

Calle de Ferentino con fachada cubierta de macetas y flores de colores

Descansando
                                          

          Nosotros reflejados en el espejo vial de una calleja medieval de Fumone
                                    

                 Arco de piedra en el centro histórico de Fumone, con el cartel del borgo                   medieval en la Ciociaria

Roma Desde Alatri a Roma, Dejamos la maquina en el aeropuerto, ya Roma y el bullicio, nuevamente en e Bed & Breakfast  Rown Navona.

Roma no es tan acogedora. Se la nota más sucia, desordenada y poco ágil para las conexiones. El negocio prima, todo es mas caro y la variedad de precios no depende del lugar, el turista representa euros. En general se muestran simpáticos, habladores, en relación con una simpatía impuesta sobre cuantos euros les queda.

Hay que buscar los lugares para comer bien, tantísimo ofrecimiento, donde no todo es óptimo. Por allí hay que caminar un poco y salir del gran centro turístico.

El café, siempre es muy bueno y fuerte. Hay que tener en cuenta que tomar un café sentado cuesta prácticamente el doble que tomarlo en la barra. Hay que ser precavido y preguntar antes que lo sirva,

Cuando el espectáculo callejero y/o el cansancio lo exige es bueno sentarse a disfrutar del bullicio romano, por ej. por la mañana frente al mercado de campo de Fiore

    Roma agota, hay tantísima gente recorriéndola, sábado y domingo son los días donde todos los lugares están atestados; los turistas invadimos todo. Lo mejor es caminarla, atravesarla, hay bicicletas en alquiler, motos, unos pequeños autitos eléctricos (que deben ser costosos) pero sumamente prácticos para 2 personas. Nunca piense que un auto le solucionara el problema.

El grito, el hablar fuerte, el discutir acaloradamente esta dentro del paisaje de Roma.

          
  
                               
                                              Roma, sus calles tranquilas existen

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