8.15.2015

Italia y la Puglia 2015.

                   Atardecer sobre el mar Adriático en la costa de Puglia, Italia, con cielo                     naranja y olas suaves en la orilla.

 

                                         Italia y la Puglia. 2015, 2018

 

                      Este relato fue escrito, y vaya a saber por qué misterio, la computadora "se lo tragó". No será lo mismo, pero algo de lo escrito regresará: la memoria colaborará.

Otro viaje, algo diferente: una conexión desde el sur de Italia —la Puglia— nos lleva a pensar que estaremos, insólitamente, viajando hacia el sur. Imposible programar, no sabíamos "niente". Un pasaje a Roma, de ida y vuelta, eso era todo. Para nosotros, que nos gusta saber por dónde andaremos, esto resultaba desconcertante.

Partimos hacia Roma. La reconocimos enseguida, aunque caminamos en exceso por ser el primer día. Al arribar tomamos una minivan conducida por Roberto, agradable, que sabe cuidar su trabajo; nos dejó en la puerta del B&B, y la zona nos cautivó de inmediato: una calle llena de mesas, donde a esa hora ya se juntaba la gente a comer, tomar, conversar. 


Calle de Roma con mesas de restaurantes al aire libre, pizzería y gente paseando, primer día de viaje


Abrazos, risas, emoción en ese primer encuentro y reconocimiento. Algo totalmente nuevo, extraño, quien nos había conectado, allí estaba esperándonos, partimos hacia Lecce.

Anfiteatro romano en la Piazza Sant'Oronzo, en el centro histórico de Lecce, Puglia                        


Situada en el corazón de la península del Salento. Una ciudad barroca, suele conocerse como la Florencia barroca.

Con una gran sonrisa y su cámara de fotos, Pina comenzó a demostrar su cordialidad: con sus ideas, su continua charla, nos hacía sentir cómodos.

    Caminamos Lecce, (será siempre la más linda ciudad de Italia) y de allí a Novoli. El pueblo donde nació el abuelo Angelo De Pascalis. Cuantas emociones.



        Fachada del Teatro de Novoli, en la plaza principal del pueblo, Puglia          Novoli
 
La Puglia una tierra multiforme, tanto del punto de vista geográfico morfológico, cuanto de lo histórico y cultural. Una región bañada por el mar. Hecha de “calera, tierra roja, grandes monumentos”.

Mapa turístico del Salento (Cartoguida del Salento) mostrando la geografía de la región de Puglia, Italia

El habla y el tono italiano se van metiendo dentro de uno (y aún no sabíamos todo lo que nos esperaba).

Nuestro hotel, un B&B llamado Navona Rooms, a pasos de la Plaza Navona —un lugar mágico y soñado para estar en Roma, que invita a recorrer de noche esos rincones de tanto movimiento.

Recorrimos Roma por todas sus calles. 

El Panteón de Roma visto desde la Piazza della Rotonda, con turistas y carabinieri en primer plano

A la mañana siguiente desayunamos temprano en el bar de abajo, con libros a la venta y una pareja italiana amable que atendía con rapidez. Después subimos a la minivan que nos llevó al aeropuerto, para tomar el vuelo a Brindisi, según nos habían indicado.

        Aguas del Jónico                             

Luego conocimos el mar: El Jónico, aguas cálidas, arenas lisas, increíble. Sentí que vivía un gran sueño. Contenta y sumamente emocionada.

                                       

Nos presentaron a Rosana, quien siempre la llevaremos en el recuerdo por su simpleza, cordialidad, y sus tortas que además enseñó hacer.

El domingo una misa que nos emocionó.

Conocimos a Giovanni, mucha alegría en cada encuentro.

El caminar por Lecce, Pina, me hizo comprar unas sandalias: Vía Leuca, Puerta San Biagio, Sto. Oronzo,

                  

                Puerta San Biagio, una de las puertas barrocas del centro histórico de                      Lecce


                                   

                      Santo Oronzo 

Los gestos de ternura familiares quedaron viviendo en el corazón.

Por la mañana Pío nos traslada a Lecce, la recorrimos a nuestro ritmo, saboreamos algún café sin apuro. Regresamos en bus. A la tardecita nos llevan a una fiesta típica en Salento la fiesta de Sto. Oronzo. La Plaza está dedicada a Santo Oronzo patrón de Lecce, que según la tradición fue nombrado primer obispo de la ciudad por San Pablo.

                                 


          Iluminaciones (luminarie) nocturnas durante la fiesta de Santo Oronzo en el            Salento, con multitud reunida en la plaza

          Allí bailamos al ritmo de la tarántula. 

Por la mañana con Pina vamos a una masseria que es una de las características de la campiña italiana de la Puglia. La mejor ricota que recuerdo haber saboreado.

                 

         Vacas alimentándose de heno en una masseria de la campiña de Puglia
         

         De Porto Cesareo a Otranto

Recorrimos Porto Cesareo, Marina de Rocca, Otranto, Gruta de la Poesía, Torre la Pillo. Un día de gran calor.

           

Visitantes en la Gruta de la Poesía con cartel en las rocas, costa del Salento, Puglia
                                 
Interior de la Gruta de la Poesía con aguas turquesas y bañistas, Puglia


Pileta natural en roca calcárea con aguas cristalinas en la costa del Salento





                   


Terraza de restaurante frente al mar en Otranto, con vista al Adriático
                                  


                     
           Torre histórica costera iluminada de noche en el Salento, Puglia            

        Porto Cesareo

Con Pina recorrimos Copertino, una ciudad situada a unos 15 km de Lecce con un castillo medieval. Ingresamos a la Iglesias, alguna del Siglo XIII, un complejo de dominicanos y la iglesia Santa Clara.

           


 Callejón de piedra en el centro histórico de Copertino, Puglia

 



Perro descansando en una fuente de mármol en Copertino, Puglia

 

Corredor de arcos de piedra iluminado en el interior del castillo medieval de Copertino, Puglia"

      Arco monumental barroco decorado con motivos florales en Copertino, Puglia

Por la noche, Pío nos invitó a cenar en el Grand Hotel Tiziano e dei Congressi, en Lecce — un muy buen lugar. Entre los platos, uno nos sorprendió: bife de caballo. Para nosotros, algo totalmente desconocido en la mesa. Podemos encontrar algo de caballo en una mortadela, pero un bife de caballo, jamás habíamos probado.

                           Nardò

          En tren — muy antiguo — fuimos a Nardò, una ciudad del Salento con un                centro histórico encantador. La recorrimos a nuestro ritmo, sin apuros. Al                  regresar a la estación de Novoli, Teresa fue a buscarnos para que no                        camináramos demasiado.                  Siempre estaban cuidándonos.


           Cabina de conductor de tren antiguo en la línea ferroviaria del Salento,                     Puglia

Al “pomeriggio” fuimos a una fiesta.Nos invitaron con pitula. ¡Qué es la pitula? Luego de escuchar el nombre con cierta intriga, descubrimos que no era otra cosa que nuestras tortas fritas. Otro momento de mucha risa: en pocos días habíamos comido caballo y tortas fritas con nombre italiano, en medio de una fiesta con mucho movimiento y alegría. 

                


           Preparación de la masa de pitula en un balde durante una fiesta popular en el Salento    


 

     Fritura de pitula en sartén sobre               fuego a gas durante una fiesta                 tradicional en Puglia




Novoli por la mañana, un concierto en Lecce por la noche en la Universidad, allí conocimos a Lilino, quien años después nos cedería un departamento para nuestra comodidad. Cena en una pizzería y encuentro familiar.

Novoli es una ciudad pequeña de la Puglia, con un ritmo de pueblo. Fuimos entrando y sacando fotos de las distintas iglesias, monumentos y lugares que nos atraían: la iglesia de San Salvatore, Santo Oronzo, la iglesia de San Antonio Abate, Plaza del Teatro.

         


      Iglesia de Novoli, Puglia, con campanario escalonado y fachada neoclásica

Un recorrido por Galatina, Corigliano (con sus Mosaicos, arcos, castillo), Leuca, Santa Maria de Leuca.  

          




Portada con escudo nobiliario en un palacio histórico del Salento, Puglia







 




                  


              Castillo medieval de Corigliano d'Otranto, Puglia, con sus torres                                circulares de piedra

           

          “Per Far la assagalre Agli Ospiti"

Rosana nos trajo un budín de chocolate. Por supuesto una delicia.

Todo en familia

Por la mañana un reencuentro familiar que lleva a los orígenes, la prima mayor. Almorzamos a la italiana con Mimina y Toto. Aperitivo, amarena (licor de ciruelas) realizado por Mimina. Fideos a la bolognesa con un sabor muy especial, carne con papas y gran cantidad de frutas y cono si esto fuera poco el dolce. (Y había que probar y comer todo)

Por la tarde casamiento de la hija de un De Pascalis, donde il prete recibió a los italianos del norte, a los italianos del sur y a los argentinos.

Caminamos por el pequeño centro de Novoli, una ronda de abuelos con los cuales conversamos y fotografiamos. Estas imágenes nos acercan aquellas películas de los años 60. Pero también a esos cuadros que uno tiene grabado en la memoria, gestos, rostros, movimientos de nuestra infancia. allí estaba nuestros antepasados sentados, pero no en la memoria, sino acá en este momento.

     


 Ronda de vecinos mayores sentados en sillas frente al edificio municipal de Novoli por la noche, Puglia

Cerramos con un café cappuccino en la plaza donde los parroquianos en un dialecto propio del lugar nos sonaban como un idioma extraño.

Otranto 

En la orilla oriental del tacón de la boca italiana se alza Otranto. Ciudad antiquísima de la primera ocupación romana. La torre de la Catedral

         


Puerto de Otranto visto desde las murallas, con el mar Adriático al fondo

 

Las Mosaicos de la nave central Piaza Donno Chiesa de San Pietro Castello 


        Mosaico medieval del piso de la Catedral de Otranto, con figuras de animales          y escenas bíblicas

Hacia los Trulli

Las imágenes de los Trulli son una construcción rural, está siempre asociado a La Puglia como una de las expresiones típicas de sus características campestres. Póvola, Brindisi, Taranto son lugares que marcan Alberobello (la ciudad hecha de trulli) Patrimonio de la humanidad, reconocido por la UNESCO.

                 

  

  Patio interior de una casa típica en          Otranto con escalera de piedra y              detalles en azul
 

          Columna de Santo Oronzo iluminada de noche en la Piazza Sant'Oronzo de            Lecce

El clima mejoro, el calor dejo de aplastarnos.

Nos pasan a buscar, sabemos que llegaremos al Alberobello. Pío es un guía excepcional. Un ingreso a San Lorenzo campiña antigua, una casa también antigua.

           

Callejón entre trulli en Alberobello, Puglia, Patrimonio de la Humanidad UNESCO


 






 


                     

                                    Nosotros posando entre los trulli de Alberobello, Puglia                                                                                                                                                                                                                                                 Martina Franca. 

Un arco por el cual se ingresa al casco histórico, callecitas con mucho encanto, laberintos, cada portal es una imagen que deslumbra, iglesias antiquísimas, sonidos, luces, colores, aromas. 

          En el centro histórico nos cruzamos con un casamiento — los novios, los                 invitados, la alegría desbordando las callecitas de piedra.

               


Vista panorámica de Locorotondo desde los campos de cultivo, con la iglesia dominando el pueblo, Puglia

 

Es una elegante población rodeada por una muralla con puertas barrocas. La Plaza de roma, donde está el Palacio Ducal.

                       


             Arco barroco de ingreso al casco histórico de Martina Franca, Puglia

Locorotondo circular, lo mejor de este pueblo es la panorámica que se obtiene desde la carretera entre los campos de cultivo. Muy bello.

                           

Panorámica de Locorotondo entre campos de olivos, pueblo circular de la Puglia
 

             Callecita de Martina Franca con bicicleta apoyada en pared blanca y                         macetas de flores, Puglia

 

De allí un almuerzo extraordinario donde no falto nada.

            Mesa con abundantes antipasti típicos de Puglia durante un almuerzo en                  restaurante del Salento

       

Por la mañana caminamos por el cementerio recorriendo la historia familiar.

                                    


            Catedral de Nardò con rosetón gótico y plaza amplia, Puglia

Por la tarde con la Guía de Pio y Teresa terminamos de armar la “el recorrido de viaje hasta el 19, cuando arribaremos a Roma.

Lluvia, un concierto en Lecce.

Nardò

De la mano de Luiggina recorrimos Nardò, una ciudad del Salento con un centro histórico encantador. Por la mañana exploramos por nuestra cuenta, pero fue por la tarde cuando su conocimiento hizo que viéramos Nardò con otros ojos — cada rincón, cada plaza, cada iglesia contaba algo. Sin ella, muchos de esos detalles nos habrían pasado inadvertidos. Esa noche cenamos en su casa. 

Polignano a Mare

            

             Acantilados rocosos sobre el mar Adriático en Polignano a Mare, Puglia

        Tierra natal de Domenico Modugno, el autor de la inmortal VolareNei blu             dipinto di blu, felice di stare lassù — a quien se le rinde homenaje con una               escultura frente al mar, con los brazos abiertos como en pleno vuelo.


               Leuca         


                  Cruz de piedra en Santa Maria di Leuca, extremo sur de la península                        del Salento, Puglia"

Habría alguna forma para agradecer tanto cariño, afecto, cordialidad, tanto dar, no lo sabemos, no lo sabemos, no lo encontramos.

Las raíces italianas son fuertísimas.

  
Atardecer sobre el mar en Santa Maria di Leuca, extremo sur del Salento, Puglia

Receta


Torta Pastiscotto


    • 500g harina
    • 150 maizena
    • 3 yenmas huevos
    • 1 huevo entero
    • Piel de 1 limon
    • 250 gs azúcar
    • 250 manteca (grasa animal)
    • 1 cucharadita polvo hornear

Al horno y arriba la crema que se hace con los siguientes ingredientes

Para relleno

    • ½ litro de leche
    • 80 gs de harina
    • 20 maizena
    • 150 azucar
    • 4/5 yemas


          

5.02.2015

Roma, siempre Roma.

 Roma, siempre Roma.

Desde Alatri a Roma

Dejamos el auto en el aeropuerto y Roma nos recibió con todo su bullicio. Volvimos al Bed & Breakfast Navona, ya conocido.

Roma no es tan acogedora. Se la nota más sucia, más desordenada, y las conexiones no son ágiles. El negocio prima: todo es más caro, y la variedad de precios no depende del lugar sino del turista, que representa euros. En general se muestran simpáticos, habladores, aunque con una simpatía que a veces parece más calculada que genuina.

                           

                      Puente sobre el río Tíber con arboleda y tejados de Roma al fondo

         

                  

Escalinatas hacia la orilla del Tíber con ciclistas y paseantes, y un puente romano al fondo

Hay que buscar bien dónde comer: la oferta es tantísima y no todo es óptimo. Vale la pena caminar un poco y alejarse del gran centro turístico.

    

      

          Nosotros frente a la Basílica de San Pedro en la Plaza del Vaticano, Roma

                                

Ángel sonriente en el interior de la Basílica de San Pedro, con el baldaquino de Bernini al fondo

El café siempre es muy bueno y fuerte. Hay que tener en cuenta que tomarlo sentado cuesta prácticamente el doble que en la barra, así que conviene preguntar el precio antes de que lo sirvan.

Y si hay que hacer cola, se hace: la Gelateria Frigidarium, a pasos de Plaza Navona, tiene los helados más ricos de Roma. El secreto: sumergen el cono en chocolate líquido que se endurece al instante, sin costo extra

                      

Artista callejera haciendo burbujas gigantes mientras niños corren a atraparlas en una plaza de Roma

Cuando el espectáculo callejero o el cansancio lo exigen, sentarse a disfrutar del bullicio romano tiene su encanto: por las mañanas, por ejemplo, frente al mercado de Campo de' Fiori.

                          

Mercado de Campo de' Fiori por la mañana, con puestos y turistas bajo el cielo azul de Roma

Roma agota. Hay tantísima gente recorriéndola, y los sábados y domingos todos los lugares están atestados; los turistas lo invadimos todo.

                             
Farola de hierro forjado en la columnata de Bernini, Plaza de San Pedro, Vaticano

 Lo mejor es caminarla, atravesarla. Hay bicicletas en alquiler, motos, y unos pequeños autitos eléctricos muy prácticos para dos personas, aunque seguramente costosos. El auto, en cambio, no le va a solucionar nada a nadie.

                  


Cúpula de la Basílica de San Pedro iluminada de noche, vista desde la Via della Conciliazione, Roma

El grito, el hablar fuerte, el discutir acaloradamente: todo eso forma parte del paisaje de Roma.

                            


Fachada barroca de iglesia romana con columnas y esculturas bajo el cielo azul de Roma

7.12.2012

Palacio Felicita Guerreo. Domselar.

 

Palacio de Felicita Guerrero. Domselar. Provincia de Buenos Aires
El casco de la estancia
Josefina Guerrero y el relato de aquella tarde
El pueblo de Domselaar

Palacio de Felicita Guerrero: Ruta 210 Km 58 Domselaar. San Vicente Provincia de Buenos Aires. castilloguerrerodomselaar@gmail.com

A unos 50 km de La Plata (aproximadamente 45 minutos en auto por la Ruta 210), este palacio es una de las tantas propiedades que la familia Guerrero tuvo repartidas por la provincia de Buenos Aires — la historia de Felicitas es ampliamente conocida entre quienes vivimos en la región. Otro de sus castillos, más imponente aún, se encuentra camino a Mar del Plata y hoy también puede visitarse.

                      

      Fachada del Palacio de Felicita Guerrero en Domselaar, con galerías de columnas y balcones en dos plantas, rodeada de jardín

 

                    Escultura de piedra de una mujer sentada, rodeada de vegetación en                                        el jardín del Palacio de Felicita Guerrero

En un recorrido fotográfico llegamos al Palacio de Felicitas Guerrero. Allí vivía Josefina Guerrero, sobrina nieta de Felicitas Guerrero, quien nos recibió sentada en una galería trasera y relató apasionadamente la historia familiar, sobre todo la trágica vida de Felicitas.

                                 


Josefina Guerrero, contando la historia familiar con las manos, gesto vivo, sentada en la galería del Palacio

En aquellos tiempos bastaba con pedir la visita; no existía siquiera un costo fijo. Con el paso de los años, las visitas se organizaron como un negocio formal. Doña Josefina falleció en junio de 2018, a los 89 años, y su relato en primera persona quedó como un recuerdo entrañable de aquel recorrido.

                        Esculturas arrumbadas en un cuarto del Palacio de Felicita Guerrero: una cabeza de terracota y dos figuras sentadas abrazándose las rodillas          

Recorrimos también los rincones menos visibles del palacio, esos que no entran en la visita guiada de hoy. Detrás de las habitaciones principales, en un cuarto que parecía guardar la memoria física de la casa, encontramos un pilón de esculturas arrumbadas: una mujer sentada abrazándose las rodillas, tallada en terracota, y una cabeza femenina de peinado trenzado, separada de su cuerpo y apoyada contra la pared, como esperando ser reencontrada.

     
Sucesión de habitaciones vacías en el interior del Palacio de Felicita Guerrero, con la luz entrando de a tramos


Interior de un altillo del Palacio de Felicita Guerrero, con la luz entrando por una ventana centra
Sucesión de habitaciones vacías en el interior del Palacio de Felicita Guerrero, con la luz entrando de a tramos




En la planta baja, donde se concentraba la mayor parte de los objetos y la vida cotidiana de la casa —con su baño y su cocina, la que efectivamente se usaba en aquellos años—


Antigua bañera de hierro esmaltado en el baño de la planta baja del Palacio de Felicita Guerrero


Una escultura de cerámica esmaltada —una dama con las manos cruzadas, mirando de costado con serenidad— compartía repisa con un gallo de colores vivos, en un contraste que nos hizo sonreír.
                                    
Antiguo juego de té y café de plata sobre una bandeja, en uno de los ambientes del Palacio de Felicita Guerrero

 Allí también, un viejo piano sobrevive todavía en pie entre el papel tapiz descascarado. Junto a él, un grupo de tres figuras de terracota parecía leer juntas, una de ellas sosteniendo entre las manos lo que parece un antiguo libro de partituras — una escena casi congelada, en sintonía con el instrumento que tenían al lado. Sergio, uno de los integrantes del grupo, se animó a tocar el piano, y por un momento la música volvió a habitar esos ambientes silenciosos. 

               


Sergio, integrante del grupo fotográfico Siluetas, tocando un antiguo piano en el interior del Palacio de Felicita Guerrero.


Sobre la tapa del instrumento, alguien había dejado una pequeña colección de objetos rescatados: una escultura de bronce, un ícono religioso, una cabeza de yeso, un cuenco esmaltado — pequeños testigos de lo que fue la casa.

Grupo de tres figuras de terracota leyendo juntas, una de ellas sosteniendo un antiguo libro de partituras, junto al piano del Palacio de Felicita Guerrero



                                                             Escultura de una cabeza sobre la tapa del piano, entre libros y objetos, en el Palacio de Felicita Guerrero   


La parte de la casa donde vivía Josefina, en cambio, quedaba fuera del recorrido: un espacio privado que no se mostraba a quienes llegaban de visita.

Los pasillos interiores, vacíos, se suceden unos a otros dejando pasar la luz de a tramos, en una sucesión casi cinematográfica de puertas y sombras. Y en la escalera principal, entre los retratos antiguos y el papel de flores pintadas a mano, un gato de la casa —blanco y negro— nos observaba con la mirada atenta de quien conoce cada rincón mejor que nosotros.

                                      

Escalera principal del Palacio de Felicita Guerrero, con baranda de madera tallada, retratos antiguos y papel tapiz floreado

Gato blanco y negro en la escalinata de entrada del Palacio de Felicita Guerrero, entre la vegetación del jardín

Fue Josefina Guerrero quien, sentada junto al grupo, fue desgranando la historia de la familia con objetos en mano, ilustrando algunos pasajes del relato. La escuchamos en rueda, junto a los demás integrantes del grupo fotográfico Siluetas, todos atentos bajo la galería de columnas. 

Grupo fotográfico Siluetas escuchando el relato de Josefina Guerrero, reunidos en rueda bajo la galería de columnas del Palacio

Antes de irnos, nos acercamos a saludarla — un gesto simple que quedó guardado entre las fotos de aquel día, como testimonio de su generosidad al compartir la memoria de su familia con quienes llegábamos de visita.
                                      
Despidiéndome de Josefina Guerrero en la balaustrada del jardín, tras escuchar el relato de la historia familiar

Como información complementaria al recorrido, vale la pena mencionar el pequeño pueblo que rodea al palacio y que también forma parte de su historia: la estación Domselaar, con su cartel de tipografía inglesa clásica, todavía en pie junto a las vías del antiguo Ferrocarril del Sud. 

                          

Cartel de la estación Domselaar, de tipografía inglesa clásica, junto a las vías del antiguo Ferrocarril del Sud

Justo debajo del cartel, la vida cotidiana sigue su curso — ropa tendida al sol, la rutina de quienes hoy habitan la zona —, un contraste que dice tanto del paso del tiempo como cualquier relato.

                                       

Antiguo mostrador de la estación Domselaar, con casilleros de correspondencia, teléfono de baquelita y elementos de cocina

Dentro de la estación, el viejo mostrador conserva su ventanilla de despacho de boletos, con su marco arqueado pintado de blanco, y más allá, un rincón donde el teléfono de baquelita, la pava y el anafe conviven con el pasado ferroviario del edificio.    

                  


Las vías, que supieron conectar Domselaar con Chascomús y la Plaza Constitución, todavía se pierden en el horizonte entre los plátanos centenarios de la zona.

Una salida fotográfica con el grupo Siluetas nos llevó a conocer una historia llena de amor, pasión y muerte, con ribetes policiales y fantasmagóricos, detrás de la rica, bella y rebelde Felicita. Como figura aristocrática del siglo XIX y miembro de la familia Guerrero, su historia forma parte de las leyendas de las familias patricias que dieron forma a las tierras y estancias de la Provincia de Buenos Aires.

Indice

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