Epílogo: dejamos atrás la Europa central
Del hotel al aeropuerto, con lluvia. Madrid nos espera; dejamos atrás la Europa central, con sus idiomas lejanos a los nuestros, esa gente de gestos algo toscos, esa historia dolorosa, y una libertad que va conociendo otra forma de vida.
Cada viaje marca el alma, cada viaje muestra eso tan fuerte, tan íntimo. Algo, creo, se nos pega; nos llevamos apenas un pedacito. Esa mirada, ese ademán, ese gesto, esa palabra que nos orienta, aromas, imágenes que ya no volveremos a ver pero que buscaremos recuperar en cada fotografía, en cada símbolo o chuchería que juntamos. Comenzamos a vivir con el recuerdo.
Un largo día en Madrid
Madrid: nuestro idioma nos acompaña. Por la noche llegamos y nos instalamos en el hotel Florida Norte (habitación 659), ubicado estratégicamente, con una estación y un centro comercial cruzando la calle.
Luego de un buen desayuno partimos a una visita panorámica de Madrid: recuerdos, algunos lugares nuevos, un buen día para descansar y disfrutar. Por la tarde fuimos al museo Reina Sofía —tomamos el subte en Príncipe Pío, línea 1 Atocha, y desde ahí a muy poca distancia el ingreso al museo—. Disfrutamos de las distintas colecciones; no había duda de que queríamos llegar al Guernica.
¡Oh Salvador Dalí de voz aceitunada!
Digo lo que me dicen tu persona y tus cuadros.
No alabo tu imperfecto pincel adolescente,
pero canto la firme dirección de tus flechas.
(Una estrofa de la "Oda a Salvador Dalí" de Federico García Lorca)
Aranjuez en tren
Decidimos conocer el Palacio Real de Aranjuez, uno de los Reales Sitios de la monarquía española. Está a orillas del río Tajo y fue usado como residencia de primavera de los monarcas españoles. Su decoración actual recoge mobiliario del siglo XVIII: cuadros muy hermosos, piezas de porcelana, cristales y un gran Salón de los Espejos. Fue inspiración del compositor Joaquín Rodrigo para su Concierto de Aranjuez.
La fachada principal es imponente. Fue un día con pocas visitas turísticas, así que el recorrido resultó agradable. Los jardines que rodean el palacio son una serie de bosquecillos, parques, variedad de árboles y flores, ornamentos y estatuas, con tres fuentes: la de Hércules, la de Anteo y la de Ceres.
Por la noche nos despedimos del grupo con el que habíamos hecho todo el recorrido. En la tardecita, un encuentro con Viky, nuestra guía para caminar la noche por Madrid: el mercado de San Miguel, transformado en un lugar para tomar o comer algo, estaba repleto de gente. Un cafecito y torta de zanahorias.
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