2010
Un bello viaje con grandes contrastes.
De Berlín a Dresden: primer tramo de las ciudades imperiales
Llegada a Berlín
Siempre cuando vamos a realizar un viaje, hay motivos para “revestirse” de ansiedades. Al desconocimiento total del idioma de los países que recorreremos, se suma la organización externa del viaje, sin saber claramente los detalles ínfimos e íntimos del recorrido. A esto se ha agregado la erupción del volcán Eyjafjalla de Islandia. Una nube de cenizas cubrió el cielo europeo y principalmente las ciudades que vamos visitar. Hoy volamos, tal cual estaba previsto, salimos en horario, nos comunicamos con nuestros hijos y amigos y acá nos encontramos volando con Iberia, haremos escala en Barajas y llegaremos a Berlín por la mañana.
Luego de estar en tránsito en Barajas, aeropuerto magnífico desde lo arquitectónico, llegamos a Berlín.
El tour guiado: del Berlín Occidental al Oriental
La tarde libre: Isla de los Museos
Dresden: un día enigmático
Allí nos esperaba Lorena, nuestra guía correo por la zona del centro de Europa.
En el aeropuerto presenciamos un acto de discriminación muy violento: en nuestro vuelo venía una joven negra y, al ingresar, dos policías alemanes, en forma burlona y agresiva, se la llevaron para revisarla. No sabemos qué pasó con ella.
Nos trasladaron al hotel Holiday Inn Express (habitación 515), ubicado en el ex-Berlín Occidental. La lluvia nos recibió; salimos con paraguas y llegamos al centro comercial Sony Center, sorprendente por su moderna arquitectura. El espacio se articula a través de una plaza cubierta, hacia donde se vuelcan restaurantes, negocios y el museo del cine.
"De la miseria de los otros, uno vive del turismo": esta fue una de las frases que, al día siguiente, marcó el recorrido que hicimos a partir de las 9 de la mañana, con un guía de origen holandés pero con una fuerte historia berlinesa. Bus, guía y grupo comenzamos a "saltar" del Berlín Occidental al Berlín Oriental, y en ese andar fuimos conociendo la historia desde el que la vivió —al menos en parte—, tratando de comprender tanto horror, tanta división posible entre el oeste y el este.
Berlín tiene una larga historia de muros: los primeros se construyeron ya en la Edad Media. El río Spree serpentea por buena parte de la ciudad y sirve de marco a varios edificios; los puentes que lo atraviesan han sido distintas entradas a la ciudad.
El río Spree y el puente Oberbaum de fondoMuy cerca del río conocimos parte del muro que se transformó en una galería de arte al aire libre, la East Side Gallery, con una extensión de 1300 metros: sus imágenes representan situaciones políticas, hechos históricos. Con el aniversario de los 20 años de la caída del muro, había sido repintada.
Panel explicativo de la East Side Gallery
Nos impactó fuertemente el Memorial a los Judíos de Europa Asesinados: el arquitecto Peter Eisenman distribuyó más de 2700 pilares de hormigón en filas y columnas, entre la Puerta de Brandeburgo y la Potsdamer Platz. Los bloques no tienen todos la misma altura, y el suelo por el que se camina es ondulado, así que a medida que uno avanza hacia el centro los pilares van creciendo por encima de la cabeza y el ruido de la ciudad va quedando atrás.
Esa combinación transmite una sensación de frío, vacío y profundidad, casi de estar tragado por el lugar, sin ninguna inscripción ni símbolo que explique nada: cada uno construye su propia lectura en silencio.
El otro punto importante que conocimos fue la Puerta de Brandeburgo, que marcaba la entrada del rey a la ciudad.
Entre monumentos, lugares y anécdotas, llegamos al zoo como punto de cierre del tour.
De allí comenzamos a caminar para "palpitar" la ciudad a nuestro ritmo. Fuimos hacia la Isla de los Museos, donde recorrimos, hasta que las piernas lo permitieron, el Museo Pérgamo. En su interior se ha reconstruido la ciudad de Pérgamo, la que le da nombre al museo.
Seguimos la caminata libre por la Catedral, la Torre de TV y Unter den Linden (la calle de los tilos), con sus distintos edificios, hasta volver al Sony Center. Nos quedamos debiendo un café por la noche para la próxima visita a Berlín.
A la mañana siguiente partimos a las 8.
Desconocíamos lo que nos esperaba en Dresden; había un ambiente de misterio que nos envolvía, mientras Praga ya se perfilaba como la gran ciudad a descubrir más adelante.
Desde Berlín salimos por el sudeste, camino hacia Praga, para hacer una parada en Dresden (Sajonia). Sobre la ruta se veían extensiones de campos cultivados con un potente color amarillo: la guía nos explicó que era cultivo de colza.
(imagen no propia)
Entramos a Dresden por la parte nueva de la ciudad, donde se ven grandes edificios construidos modularmente durante el comunismo, pensados para solucionar el problema habitacional. De repente, se nos presentó ante la mirada una ciudad que nos dejó fascinados. Está situada en el valle superior del río Elba, entre tres países colindantes: Alemania, Polonia y la República Checa, hacia donde nos dirigíamos.
Comenzamos a recorrer sus calles empedradas. El Palacio Zwinger, obra barroca impactante, está en el centro del casco antiguo
Sus jardines interiores y exteriores,
con variedad de flores y tulipanes,
nos tenían permanentemente encantados, y sus galerías altas permiten contemplar la ciudad y el río. Caminamos por las empinadas callecitas y admiramos la reconstrucción, piedra por piedra, de la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche).
Comimos las típicas salchichas y strudel, disfrutamos del paseo costanero del río, y llegamos a la plaza central, donde nos esperaba el bus que nos llevaría a Praga.
El río, hermosa vista con su puente.
La Óperala está justo en la plaza, el Theaterplatz
Nos despedimos con una buena cerveza y salchichas.
Chau Dresde, ciudad encantadora, mágica, atrapante.
- Holiday Inn Express Berlin City Centre
Barrio Kreuzberg/Friedrichshain-Kreuzberg
A unos 12-15 minutos caminando de Potsdamer Platz y Checkpoint Charlie
Teléfono: +49-30-20052800
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