Villa Pehuenia y Batea Mahuida, 2006
Un viaje a la cordillera de los Andes junto a los lagos Aluminé y Moquehue
Notas escritas en febrero y marzo de 2006. Fue nuestra primera vez en Villa Pehuenia.
De Neuquén a Villa Pehuenia
Saliendo desde Neuquén por la ruta 22 se llega a Zapala, donde hay buena información turística. Se sigue por asfalto hasta Primeros Pinos, donde comienza una ruta de ripio transitable y con algunas sorpresas, por ejemplo ver unos caballos pastando y durmiendo; dicen que son de los crianceros. Una hora más y llegás a la Villa, al borde del lago Aluminé, donde comienza el circuito Pehuenia, llamado así porque allí crecen los mejores pehuenes (araucarias araucanas).
Arribando a Villa Pehuenia
Llegar a la Villa es comenzar a disfrutar del paisaje. El lago Aluminé atrapa la vista y los demás sentidos; parece que estás en un lugar encantado, y algo de eso hay: el mundo comienza a transformarse, querés estar allí y no dejar el lugar, querés que las imágenes no se borren de tu mente.
La tranquilidad del lago y su color azul transmiten sensaciones que van entrando en el cuerpo, en el alma; hay algo mágico que llega desde lo más profundo del lago para instalarse en lo más profundo de nuestro ser.
Villa Pehuenia está pegada a la cordillera. Se ingresa por la ruta de ripio n.º 13; la oficina de turismo da alguna información. Se continúa por la ruta bordeando el lago, y nada molestan los pocos negocios que se ven.
Al ingresar a la Villa se bordean distintos lugares del lago, todos muy imponentes, cada uno con sus particularidades: se forman bahías entre las montañas, se ven caer arroyos y cascadas, todo en un continuo que se transforma sin repetirse.
Batea Mahuida
Saliendo de Villa Pehuenia, a 8 km con rumbo a Moquehue, se encuentra el camino hacia Batea Mahuida. Es una visita obligada, ¡la mejor!
Batea Mahuida es un volcán apagado, en cuyo cráter se formó una laguna: una gran depresión en forma de batea. Los mapuches, históricos moradores del lugar, construyeron alrededor del volcán su vida cotidiana. En invierno se cubre de nieve y es un centro de esquí.
Al empezar el recorrido hay un cartel bien claro que avisa que estás transitando territorio de la Comunidad Mapuche. Se ingresa pagando un mínimo para llegar a la laguna y a la boca del volcán, que maravilla: el agua azul rodeada de arena volcánica y la cordillera imponente. Recorrerla por el borde, subir hasta donde queda un poquito de nieve, entrar a la laguna, trepar por la montaña, son experiencias que no se pueden dejar de disfrutar.
De allí se puede ascender a la cumbre, a 1948 m. Parece muy fácil alcanzarla, pero hay que subir a pie cuando con el auto ya no se puede avanzar. Vale la pena el esfuerzo: la vista de la laguna desde arriba es espectacular, y también se ve el paisaje del lado chileno.
Dejando el límite con Chile y abandonando ese paisaje, se puede llegar hasta el mirador de las antenas. Desde allí se disfruta la vista total de Villa Pehuenia sobre el lago Aluminé, Angostura y el lago Moquehue.
Un cartel que permite ubicarte por donde haces el recorrido.
Hoy viajamos con el celular en el bolsillo: mandamos una foto en segundos, miramos el mapa y avisamos que llegamos bien. En 2006 era otra cosa. Saliendo de la capital neuquina casi no había señal, y en esa zona era prácticamente imposible comunicarse. Viajábamos desconectados, con el camino, el paisaje y poco más.





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